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España abre debate sobre indignados

El intento de cientos de "indignados" de impedir un debate de presupuestos en el Parlamento de Cataluña (noreste español) obligó ayer a los políticos a acceder a la cámara regional en helicóptero y furgones blindados para evitar ser agredidos y abrió un debate en España sobre este movimiento.
El Gobierno español advirtió a los "indignados" de las "líneas rojas" que no se pueden traspasar en el debate para mejorar la democracia, como son cuestionar el sistema o deslegitimar a sus representantes.
Al grito de "¡Nadie nos representa!", los concentrados, que desde anoche rodeaban los accesos al Parque de la Ciutadella en Barcelona (donde está el Parlamento regional), expresaron su malestar con la clase política y plantaron cara a la policía, que tuvo que formar un "pasillo" para permitir la entrada de los parlamentarios.
Los diputados pasaron por ese pasillo en medio de los insultos y el lanzamiento de objetos por parte de los concentrados, que llegaron a zarandear y arrojar al suelo a una diputada y a rociar con pintura a otros, mientras algunos huyeron tras verse rodeados por una multitud.
Para evitar ser agredidos, el presidente catalán, el nacionalista Artur Mas, y la presidenta del Parlamento regional, Núria de Gispert, llegaron en un helicóptero, tras el que aterrizaron otros siete con el grueso del Gobierno autonómico y algunos líderes parlamentarios.
En una declaración institucional, Mas acusó a los concentrados de traspasar "las líneas rojas" y haber actuado con "indignidad".
"Puede que nuestro sistema democrático tenga imperfecciones, pero yo prefiero una democracia, aunque sea imperfecta, antes que el caos violento que nos hemos encontrado hoy", afirmó.
Otros diputados accedieron en un furgón blindado a la cámara, donde finalmente se celebró el primer debate de los presupuestos regionales para 2011, en el que se prevén importantes recortes, que comenzó con retraso y en un clima de nerviosismo, con la mitad de los diputados en el hemiciclo.
Al menos 36 personas resultaron heridas, ninguna de gravedad, y fueron atendidas por los servicios de salud a causa de los incidentes, duramente criticados por la clase política española y que se convirtieron en trending topic en la red social twitter.
El presidente del conservador Partido Popular (PP), el principal de la oposición en España, Mariano Rajoy, aseguró que "ningún demócrata puede amparar lo sucedido", ya que "la ley, los derechos individuales de las personas y la voluntad de la mayoría tienen que ser respetados".
"Cuando no se respetan, se está cometiendo un acto profundamente antidemocrático", afirmó.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por su parte, expresó su rechazo a cualquier tipo de manifestación violenta que impida el ejercicio de derechos, dijeron a Efe fuentes del Ejecutivo.

Barcelona
EFE

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