Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Agosto, 2010



la mala redacción de nuestras leyes y de las supuestas correcciones que realizan los diputados sobre ellas empeorándolas es un tema cotidiano que debería preocuparnos

Entierro con Crucitas

En los dos artículos que escribí luego de la toma de posesión felicitaba a doña Laura por cumplir con su promesa de campaña: su primer decreto fue la moratoria para la minería metálica a cielo abierto. También me disculpaba por dudar de su palabra: me cuesta creerles a los políticos.
Estaba entonces tan preocupada como ahora por la explotación minera en mi país. Investigué sobre el tema y supe de las gravísimas consecuencias que esta actividad ha provocado en muchas regiones del mundo. Sin embargo sé que no conozco en profundidad todas sus repercusiones.
El primer vicepresidente de la República, don Alfio Piva, nos confirma que el impacto ambiental es grande y les da la razón públicamente a quienes atacan el proyecto Crucitas. Y lo explica con el siguiente ejemplo: el cianuro llegará a Limón en barco y desde allí será trasladado en camiones al yacimiento de Industrias Infinito, corriendo el riesgo —más que probable considerando el estado de nuestras vías— de un accidente de tránsito.
Don Alfio, prestigioso científico, reconocido investigador, fundador del Instituto Nacional de Biodiversidad, no está de acuerdo con el Código de Minería, espera que no haya más proyectos mineros en el futuro, le preocupan las consecuencias estéticas y ambientales.
Encargado de realizar un informe sobre la situación del cuestionado yacimiento en Crucitas, el señor Vicepresidente llegó a la conclusión de que el interés superior en este caso es el tema legal. Resulta incomprensible el discurso contradictorio del señor Piva: admite que el proyecto es peligrosísimo pero asegura que por ley hay que permitirlo. ¿La ley está entonces sobre la salud de los ciudadanos y los recursos naturales? Insólito.
El tema de la mala redacción de nuestras leyes y de las supuestas correcciones que realizan los diputados sobre ellas empeorándolas es un tema cotidiano que debería preocuparnos. En este caso particular aparentemente es la legislación existente la que obliga a aceptar un posible futuro desastre ecológico. Cuesta entenderlo.
En todo caso y amparándose en que la Sala IV reconoció la legalidad de todos los permisos concedidos por administraciones anteriores a Industrias Infinito, la señora Chinchilla descartó anular dicha concesión.
Doña Laura cumplió su promesa de campaña y como primer decreto firmó la moratoria para la minería a cielo abierto. Nunca juró que se opondría al proyecto Crucitas en cuerpo y alma. Por supuesto que tiene suficientes argumentos legales para justificarse pero ninguno le ayudará a equilibrar la balanza que se inclina en su contra. A solo tres meses de estar en la Presidencia la decisión de no eliminar los permisos a Industrias Infinito le traerá consecuencias. Claro, no tan graves como las que sufrirá el país por culpa de la concesión minera.

Claudia Barrionuevo
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