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La actitud humana ha sido, hasta hace muy poco, vivir como si los recursos naturales fueran inagotables. Hoy la realidad se ha encargado de mostrarnos que no es así. Debemos seguir avanzando con nuevas tecnologías


Energía fotovoltaica por ahorro y por conciencia

Los países con mayor capacidad instalada de energía solar son —de acuerdo con el total de megavatios que producen de esa forma— Alemania, China, Italia, Japón y Estados Unidos.
En Costa Rica, aunque no es aún un buen negocio para todos, algunos hogares pueden ya ahorrar unos ¢180 mil al año, con el uso típico de una familia de cuatro personas de clase media hasta media alta, tal como lo explica una nota de este medio el martes anterior.
Actualmente el sistema funciona para las casas conectadas con el ICE, pero el resto de distribuidoras de energía eléctrica se acoplarán al régimen este año, una vez definidas las tarifas relevantes.
Así, los hogares que han instalado paneles solares, podrán utilizar la energía producida por ellos durante el día, vender el excedente al ICE, y por la noche, que es cuando más electricidad se necesita, podrán obtener de la empresa distribuidora lo que les falte.
Quien desee informarse más sobre el tema puede hacerlo por medio de las empresas que actualmente venden los paneles solares y contar con crédito bancario incluso, si no quisieran o no pudieran comprar el equipo al contado.
Este es el panorama hoy, pero es muy probable que vaya creciendo en el país, así como en el mundo, la generación de energía eléctrica por medio de paneles solares, puesto que el sol es gratis.
Sin embargo, es importante tomar en cuenta que el hecho de adoptar este sistema puede obedecer a diversas razones.
En casi todos los casos, desde luego, se considerará el factor ahorro, pero hay otras motivaciones que mueven y moverán a futuro a muchas personas a instalar paneles solares. Uno de los principales, la conciencia, por tratarse de energía limpia cuya generación no daña al ambiente del planeta.
Pensando en la necesidad del cambio de cultura con respecto al ambiente, también se deben valorar otros beneficios.
Es seguro que en un hogar en donde se genere electricidad fotovoltaica, los niños y adolescentes crecerán con la conciencia de que ese es el camino a seguir en su vida y adoptarán la cultura del ahorro energético.
Esto, por lo tanto, debería ser en estos momentos materia de estudio en los centros educativos, desde el kínder, a fin de que el conocimiento sobre el tema esté incorporado a su vida desde la infancia.
Es indispensable comenzar a educar a los más pequeños y también a los adultos, en una forma de vida que, sin duda, es hacia la que va el mundo.
La actitud humana ha sido, hasta hace muy poco, vivir como si los recursos naturales fueran inagotables. Hoy la realidad se ha encargado de mostrarnos que no es así. Debemos seguir avanzando con nuevas tecnologías.

 

 

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