Don Rogelio Fernández Güell nace en San José, el 4 de mayo de 1883.
Hijo de doña Carmen Güell y de don Federico Fernández Oreamuno, hermano del presidente Próspero Fernández.
Estudió la primaria en la Escuela Anexa al Liceo de Costa Rica; y la secundaria en el propio Liceo; Don Carlos Gagini, director del Liceo de Costa Rica, fue su maestro y supo guiarlo con paciencia, pero, en cuanto Gagini dejó la dirección del Liceo, Rogelio Fernández abandonó las aulas.
Fue diputado del Congreso y desde la curul y su periódico se opuso a los hermanos Tinoco.
Se opuso abiertamente a la pena de muerte.
Era un hombre puritano, de principios, valiente y sincero con sus ideales políticos.
Don Rogelio da sus primeros pasos en el periodismo a la edad de diecisiete años cuando escribe y publica cuatro artículos en el periódico "El Tiempo", bajo el seudónimo de "Sansón Carrasco".
Estos escritos irónicos y cargados de malicia ridiculizaban a varios personajes políticos de la época, producto de los cuales procesan a don Rogelio Fernández y lo mandan a la cárcel.
Sin embargo, esto no lo amedrenta y desde ahí, escribe una serie de artículos donde defendía el voto, la libertad de elegir y llamaba al pueblo a participar en las elecciones nacionales.
De esta forma, inicia su actividad periodística, con artículos y columnas de invariable corte político, siendo contratado por el periódico El Derecho, de San José.
A sus 19 años, Rogelio Fernández Güell arremete contra el poderoso grupo de oligarcas, empresarios y políticos, al publicar un artículo en el que defiende al régimen republicano.
En abril de 1902, a raíz de la publicación de un artículo periodístico donde ridiculizaba las pretensiones políticas de algunos oficiales del ejército costarricense, es emboscado por militares en la oscuridad del parque Central de San José y estos -con la intención de atrofiarle para siempre su capacidad para escribir-, le propinaron varios sablazos en la mano y el brazo derecho.
No lograron su cometido, porque don Rogelio Fernández aprendió a escribir con la mano izquierda, y siguió hostigándolos desde el periódico.
A raíz de su fuerte oposición al gobierno, su familia estaba siendo perseguida, y sus dos hermanos fueron expulsados y confinados lejos de la ciudad capital,
Lo obligan a marcharse a España, país donde tuvo contacto con escritores españoles e hispanoamericanos de la talla de Benito Pérez Galdós y Rubén Darío y genera su más copiosa producción literaria.
Por esos días conoce en Barcelona a la que sería su esposa, Rosa Serratocó Soley, con quien se casa el día 15 de setiembre de 1906, y de ese matrimonio nacieron tres hijos: Juan Rogelio, Federico y Luis.
Por diferencias con la familia de doña Rosa, se marchan a vivir a México, donde consigue trabajo en el Observatorio Astronómico de la ciudad de México y tiempo después es nombrado cónsul de México en la ciudad de Baltimore (en Estados Unidos).
Siendo presidente de México, Francisco Madero, lo nombra jefe del Departamento de Publicaciones del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de la ciudad de México, y tiempo después lo nombra director de la Biblioteca Nacional de México, lo cual es un hecho histórico porque es el primer y último extranjero que dirige esa biblioteca.
El gobierno mexicano le exigió que se nacionalizara mexicano (y perder así su nacionalidad costarricense); pero Fernández Güell se negó.
Estando en México, y recién iniciada la revolución mexicana, escribe una crónica sobre estos sucesos históricos, especialmente, porque sentía una verdadera admiración por el líder Francisco Madero.
De regreso a Costa Rica, en abril de 1913, fue recibido por parientes y amigos -entre quienes están Federico Tinoco (quien sería el responsable intelectual de su asesinato en 1918),
Su espíritu rebelde y combativo, y su amor por las causas de la libertad hacen que no se pueda abstraer a lo que estaba pasando en el entorno político, razón por la cual, empieza a publicar artículos combativos en el diario El Republicano.
Desde esa tribuna arremete contra el candidato de la clase alta, el Dr. Carlos Durán Cartín, del Partido Unión Nacional.
Como buen polemista, su etapa en el periódico "El Republicano", Fernández se distingue por una pluma combativa donde se opone férreamente a la pena de muerte en Costa Rica, especialmente fomentada por los militares, y a los que Rogelio Fernández Güell les era tan antipático como su oposición a "matar como castigo".
El presidente don Alfredo González Flores le ofrece a don Rogelio Fernández, la dirección de un nuevo periódico al que llamarán "El Imparcial", el cual es un periódico que trata de contrarrestar a los diarios "La Información" y "La Prensa Libre" que se oponen a las políticas del gobierno.
Don Rogelio Fernández decide regresar a España, justo en el momento en que Europa era escenario de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), pero España era neutral.
Rogelio Fernández regresa a Costa Rica el día 28 de marzo de 1917 y fue electo como diputado durante el gobierno de Tinoco y este lo nombra entre los constituyentes que redactarán una nueva Constitución de Costa Rica, durante la elaboración de la Constitución Política entró en discusión la pena de muerte y el tema toca una fibra demasiado sensible en Rogelio Fernández, quien arenga en contra de esta.
Fue así como un día 6 de mayo de 1917, cientos de josefinos se manifiestan a favor de los diputados Rogelio Fernández y José Astúa Aguilar, por su postura en contra de la pena de muerte.
Afortunadamente gana la postura de ellos, y Costa Rica dejará de ajusticiar a los presos para siempre.
Durante el régimen de facto de los Tinoco se dictó una ley de policía que anulaba el derecho de reunión, la libertad del pensamiento y demás garantías expresadas en la Constitución Política y la dictadura se consolidaba aún más.
Por esa razón, y en concordancia con dicha ley, el día 25 de julio de 1917, el gobierno ordena el cierre del periódico "El Imparcial", el cual era el único medio de prensa que lo criticaba con firmeza.
Desde esta tribuna Rogelio Fernández se opuso con valentía al gobierno de facto de los hermanos Tinoco (1917-1919).
Sumado a ese acontecimiento, el día 10 de noviembre de 1917, el inspector de Hacienda, coronel Samuel Santos, emite una lista de doce enemigos del gobierno que había que apresar "a como hubiera lugar". Entre ellos estaba Rogelio Fernández Güell y sus hermanos, quien pasó de la letra muerta a la acción viva, enarbolando la bandera de la libertad y de la lucha contra una dictadura que oprimía al pueblo y las libertades públicas.
El viernes 15 de marzo de 1918, llegan a Buenos Aires en la zona sur de la provincia de Puntarenas, donde el jefe político del cantón de Osa tiene órdenes de capturarlos cuando pasaran por el lugar.
El tiroteo dio inicio.
Joaquín Porras puso un pañuelo blanco en su rifle, pero, aun así, recibió una descarga de los fusiles. Salvador Jiménez también cayó y a Rogelio Fernández Güell le destrozaron una rodilla de un balazo de fusil.
Patrocinio Araya -uno de los tinoquistas- lo descubrió tirado en el suelo y Fernández Güell le grita: "¡Si me matas sos un cobarde!". Con esto, quien estaba al mando, Patrocinio Araya, cumplía la orden que había recibido de Joaquín Tinoco: matar a Rogelio Fernández Güell y a sus acompañantes.
Don Rogelio Fernández Güell es un héroe olvidado, con una aureola de héroe nacional que un día desafió a la tiranía de los Tinoco y que defendió al pueblo costarricense.




































