Desinversiones de brasileña Petrobras adquieren más impulso
Plataforma de perforación de petróleo de la compañía Petrobras, en Brasil. Bloomberg/La República
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Finalmente, vuelven a reactivarse en Brasil los acuerdos de compraventa.

Las fusiones y adquisiciones crecieron en el país un 35% hasta $16.600 millones en el tercer trimestre, en comparación con el mismo periodo el año pasado, encabezadas por un torrente de acuerdos en energía que involucran a la empresa estatal Petroleo Brasileiro.
Más asombrosos aún fueron los $11.100 millones en transacciones entrantes, según datos recopilados por Bloomberg, en las cuales compañías extranjeras compraron activos brasileños. Según este parámetro, la actividad prácticamente se cuadruplicó respecto del mismo periodo del año anterior, la mejor clasificación desde los tres últimos meses de 2013.
Para que la reciente mejora continúe, Petrobras debe cumplir con su plan de desinversión. El gigante energético, que intenta reducir la mayor carga de deuda de la industria petrolera, representó más de un tercio de la actividad total con sus ventas de activos de los tres últimos meses.
Si bien la empresa reveló el plan hace más de un año, hasta hace poco tiempo había ejecutado solo una mínima parte de las transacciones. La compañía proyecta recaudar otros $19.500 millones a través de ventas de activos en 2017 y 2018.
“La confianza determina las fusiones y adquisiciones”, dijo Hans Lin, responsable de banca de inversión para Brasil en Bank of America con sede en Sao Paulo. “Nadie quiere atrapar un cuchillo que está cayendo. Cuando las cosas se estabilizan un poco, se empiezan a tomar las decisiones”.
En ciertos aspectos, el tercer trimestre fue una crónica anunciada de un repunte de las fusiones y adquisiciones. Las compañías brasileñas golpeadas por la recesión y los precios débiles de las materias primas estaban desesperadas por vender activos que la caída del real brasileño había vuelto relativamente baratos para los extranjeros financiados en dólares.
De todos modos, aunque empresas de inversión como Advent International y Brookfield Asset Management elogiaban las oportunidades en Brasil, muchos potenciales compradores se mantenían a la espera, aparentemente inseguros respecto de cuánto más podían caer la moneda y la economía.
Ahora, el repunte de la confianza y la estabilización del real cambiaron la dinámica, al igual que la política del país. Michel Temer, convertido formalmente en presidente luego del proceso de destitución de Dilma Rousseff el mes pasado, ha convencido a muchos en Wall Street de que puede poner fin al impase parlamentario y conseguir apoyo para los recortes necesarios en el gasto.
Brasil continúa estando en recesión, pero en una encuesta de bancos centrales los economistas proyectan que la economía crecerá un 1,3% el año próximo.
El real avanzó 22% en 2016, después de depreciarse el año pasado en su quinta caída anual. La volatilidad implícita a un mes de la moneda, un indicador de incertidumbre, se desplomó ubicándose por debajo de varios pares regionales. En 2015, el real tuvo el peor desempeño entre 16 grandes monedas, con una caída del 33%.
“El hecho de que hayamos tenido un cambio de gobierno ayuda”, dijo Corrado Varoli, socio en la banca de inversión boutique G5 Evercore en Sao Paulo.



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