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Jueves 8 Septiembre, 2011


Del ahogado, el sombrero


La deuda política que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) giró a los partidos en 2010 no generó mejores gobernantes ni mejores votantes, pero le costó $35 millones al país en una campaña que da pena recordar (el Peoresnada, hombres chingos y marionetas). Hoy la prensa descubre que además se dieron burdos abusos con justificaciones de gastos ridículas pero que el TSE debe pagar por vicios de la legislación vigente. Los cambios necesarios al Código Electoral para mejorar la fiscalización están en manos de diputados que son juez y parte en este asunto y ya iniciaron la campaña 2014. Hasta el PAC y el ML, que alguna vez sugirieron ahorrar este dinero, ahora lo gastan cómodamente.
En época de crisis fiscal, un grupo de ciudadanos contribuyentes, amenazados con nuevos impuestos, consideramos sano frenar el desperdicio de recursos en que se convirtió la bien intencionada deuda política. Ya que básicamente el TSE paga cualquier factura timbrada que le pongan enfrente, solo nos queda reducir el tamaño de la fuga, bajando el presupuesto. Cuando nos preguntamos cuáles opciones ofrece nuestra democracia vimos que un salacuartazo no es factible porque es la Constitución la que exige al TSE financiar los partidos políticos. Al parecer la única opción es un acuerdo en el Congreso como el que permitió en 2010 pasar transitoriamente el monto de la deuda de un 0,19% a un 0,11% del PIB.
Hemos planteado una propuesta concreta a través de la oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa. “Reducir el monto de deuda política para elecciones del 2014 a un 0,05% del PIB” Esto implica bajar el gasto en unos $18 millones con respecto a las elecciones pasadas. Cualquier ciudadano puede apoyar la propuesta con su nombre y firma, por email o fax, directamente en el Congreso que se supone representa sus intereses.
El apoyo que recibe la propuesta desde múltiples sectores nos demuestra que, sin distingos partidarios, el tico siente que en el mejor de los casos fue tratado como un votante tonto y en el peor, le robaron su dinero. ¿Obtendrá la propuesta apoyo de diputados? Depende de cuán sordos estén en sus curules y cuán obvios quieran hacer sus intereses económicos. Además somos realistas; aún siendo aprobada, esta acción no garantiza el fin de la corrupción ni de la crisis fiscal, pero sirve más para enviar un claro mensaje de indignación popular, sin llegar a los extremos vistos en Egipto o España.
Nos queda la recompensa de optar primero por las vías democráticas, de haber organizado nuestra comunidad y de descubrir que sí hay temas en que los ticos estamos casi completamente de acuerdo.

César Monge Conejo
Ingeniero
www.cesarmonge.com