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Crisis económica se cierne sobre nuevo Gobierno de EE.UU.

• Obama impulsará una mayor regulación para el sector financiero


Eugenia Soto Morales y Karen Retana
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Barack Obama, quien se convirtió anoche en el primer presidente negro de Estados Unidos, encontrará ese país sumido en la peor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929.
En Costa Rica los efectos de la crisis se han dejado sentir en la forma de una menor liquidez y el endurecimiento de las condiciones crediticias. Varios sectores, como el turismo, inmobiliario, exportadores podrían verse afectados por la crisis si esta se extiende y se profundiza.
Así, para el país y la región latinoamericana en general, el mejor presidente electo es quien ofrezca las mejores propuestas para paliar la crisis, “porque a medida que el país salga de la crisis es la mejor opción”, aseguró Nuria Marín, experta en política internacional.
Entre las principales medidas para combatir la crisis que implementará Obama están regular el sistema y directrices para vigilar a bancos. Además, exige que los recursos de los contribuyentes destinados al plan de rescate no se usen para pagar dividendos y finiquitos millonarios a los ejecutivos de las instituciones financieras.
El tema económico se convirtió en el eje central de la campaña al tiempo que los mercados de valores mundiales se hundían ante las malas noticias que brotaban a diario de Wall Street.
En los primeros compases de la campaña tras las primarias, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama se mostraron unidos para pedir al Congreso que aprobara un plan de rescate diseñado por la Administración Bush para salvar a los grandes bancos de Wall Street, valorado en $700 mil millones.
Tras su aprobación, solo hicieron falta unas horas para que los candidatos volvieran a mostrar sus diferencias irreconciliables en materia económica.
Obama, señalado en los sondeos como el mejor preparado para resolver la crisis, sostiene la creencia de que la situación fue alimentada por la ausencia de regulación sobre la industria financiera y la “avaricia e irresponsabilidad” de Wall Street.
La medida estrella de Obama para hacer frente a los problemas de una gran parte de la población, como la falta de empleo, los problemas para pagar las hipotecas o la falta de crédito para el consumo, es la puesta en marcha, inmediatamente, de lo que ha definido como un “plan de rescate de la clase media trabajadora”. Para este se destinarían $175 mil millones, a semejanza del que se aprobó para salvar a Wall Street.
En materia tributaria, el nuevo presidente propuso durante compaña una rebaja de impuestos para todas las familias que ganen menos de $250 mil al año, que son en torno al 95% de los trabajadores de todo el país. Estos se beneficiarán de deducciones fiscales de $500 por persona o de $1.000 por familia trabajadora. Además, Obama propone extender las actuales ayudas por desempleo otras 13 semanas más.
Para las pequeñas empresas y los nuevos emprendedores, eliminará el impuesto sobre las plusvalías y destinará una partida para fomentar la creación de puestos de trabajo con una deducción de $3 mil por cada contratación.
También plantea una moratoria de tres meses para las viviendas que vayan a ser embargadas y modificaciones en el sistema crediticio para que los contribuyentes con hipotecas puedan acogerse a un sistema de deducciones fiscales del 10%.
Además, plantea invertir hasta $25 mil millones para infraestructuras como puentes y carreteras, con la consiguiente creación de puestos de trabajo.
“Pensando en el mediano y largo plazo, Obama le apostará fuerte al desarrollo de alternativas al petróleo y a otras fuentes energéticas no renovables, con el propósito principal de impulsar el crecimiento y crear millones de nuevos puestos de trabajo
“, aseguró Alberto Franco, economista.

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