Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 29 Enero, 2014

Creo que hay que tomar en cuenta a las familias trabajadoras y el costo creciente de los útiles. Este es un gasto que se les obliga a realizar


Comprando los útiles

Leí con poco interés el otro día que el costo de los útiles para un niño que entra a la escuela este año es por lo menos 68 mil colones. Pensé que no tengo hijos de edad escolar, y pasé la hoja del periódico que dio esa noticia.
Pero después me puse a pensar en las familias de clase trabajadora, cuyos ingresos mensuales pudieran ser 300 mil colones o quizás un poco menos, hice unos cálculos, y me di cuenta de lo duro que es para ellos la entrada a clases. Más difícil es si tienen varios hijos, que todos requieren útiles.
Otra realidad es que los niños crecen muy rápidamente en las edades escolares y es probable que ese costo, por lo menos en uniformes, pudiera tener que repetirse en un mismo año, cuando la ropa no les queda.
Muchos de estos tendrán que pedir prestado, quizás a prestamistas del barrio, para poder enfrentar este gasto que fácilmente, con tres o cuatro hijos, pudiera llegar a ser el equivalente de los ingresos familiares de un mes.
Quizás empeñan al televisor o algún otro artículo de valor para garantizar el préstamo, aunque si tienen empleo fijo y fiador hay bancos que les pudieran ayudar.
Los trabajadores del sector público, cada vez más un grupo privilegiado de la sociedad costarricense, no enfrentan este problema porque reciben un “salario escolar,” una especie de decimocuarto mes para ayudarles con estos gastos.
Para ponerlo de otra manera, los trabajadores del sector público reciben dos aguinaldos cada año, mientras que los demás reciben uno.
Dos de los países centroamericanos —Guatemala y Honduras— ya obligan a todos los patronos a pagar dos aguinaldos al año y en uno de ellos hubo en la pasada campaña electoral ofertas de un decimoquinto mes de uno de los candidatos presidenciales.
¿Qué se puede hacer para las familias costarricenses? No creo que el pago de un decimocuarto mes sería una solución viable en una época donde, por mal enfoque financiero del Banco Central, hay desempleo creciente y costos elevados como jamás se han visto para las operaciones de las empresas privadas.
Pero sí creo que hay que tomar en cuenta a estas familias trabajadoras y el costo creciente de los útiles. Este es un gasto que se les obliga a realizar. Por ley los padres tienen que enviar sus hijos a los centros de estudio —la educación de los menores no es voluntaria. Y también por ley están obligados a asistir uniformados.
Para los niños de la pobreza extrema, donde no hay un salario permanente para sostener a la familia, hay ayudas con los útiles que provienen de organizaciones privadas y del Estado, pero la situación es distinta en los hogares que reciben ingresos fijos de uno o más trabajadores.
Es del interés de todos los habitantes que los jóvenes reciban la mejor posible educación en las mejores posibles circunstancias. ¿Cómo se pudiera ayudar a las familias que enfrentan estos gastos?

Carlos Denton

cd[email protected]