David Gutierrez

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Martes 6 Marzo, 2012


¿Cómo proteger el ambiente con autos eficientes?


Costa Rica es un país de grandes contrastes y paradojas. Una de ellas se evidenció en dos reportajes de La República del pasado 27 de febrero. En esa edición por un lado se informó que según el “Indice de Representación Ambiental 2012”, publicado recientemente por las universidades estadounidenses de Yale y de Columbia, Costa Rica sigue siendo uno de los principales líderes en la protección del medio ambiente. Por otro, se informó que los diputados de la comisión de tránsito dieron marcha atrás en la exoneración de vehículos que funcionan con tecnologías limpias.
Costa Rica tiene el privilegio de que alrededor de un 75% de la energía eléctrica que se consume sea generada a partir de tecnologías limpias y renovables. Lo negativo es que la factura petrolera sigue en aumento casi $2.200 millones en 2011 por culpa del alto consumo energético de los vehículos. A pesar de que tenemos una alta generación de electricidad con base en tecnologías limpias, la gran mayoría del consumo de energía en el país proviene de derivados del petróleo como búnker, diesel y gasolina.
Lamentablemente, la compra de derivados del petróleo no solo impacta seriamente las finanzas públicas. También afecta la calidad del aire que respiramos los habitantes de este país, empeora la salud, y cada vez nos alejamos más de la meta de la neutralidad en emisiones de carbono para el año 2021.
La solución parecería ser simple: incentivemos la importación de vehículos automotores eléctricos o híbridos, que sean amigables con el ambiente, por medio de una exoneración total de impuestos (de importación y de ventas o valor agregado). Desde luego que esta exoneración implicaría una reducción de la recaudación de impuestos producto de la importación de vehículos, pero esta reducción se podría compensar por medio del ahorro de divisas para compras de petróleo y el ahorro de tratamiento de enfermedades ligadas a la contaminación del aire. En algunos países ya se ha tomado la decisión de exonerar, o la de al menos brindar incentivos para su compra.
Para peor de males, en Costa Rica permitimos la importación de vehículos usados sin límite de año de antigüedad. En consecuencia, el mayor sacrificado es el medio ambiente, que tiene que soportar las emisiones de vehículos que en otros países son considerados chatarra.
En síntesis: cobramos un 53% de impuestos para la importación de automóviles, mientras que en EE.UU. es el 9% y en Europa menos del 20%. Además, mientras que en otros países es ilegal importar autos usados, en Costa Rica no ponemos límite de año de modelo para poder importar. Finalmente, pretendemos ser carbono-neutrales para el año 2021, pero no incentivamos la importación de vehículos amigables con el ambiente. ¿Hay conexión y consecuencia entre las palabras de los discursos políticos y los hechos de la realidad? Pareciera que no.
Los diputados y los gobernantes deben proceder a dotar de incentivos a la importación de automóviles, camiones de transporte de carga y camiones de transporte de personas que sean ambientalmente amigables. La salud de los costarricenses, los recursos naturales y el presupuesto público se lo agradecerán.

David Gutiérrez
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