Alberto Cañas

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Miércoles 6 Octubre, 2010


Chisporroteos


El concepto de independencia, que en algunas ocasiones y latitudes ha adquirido una connotación patriotera cuando no activista y hasta bélica, se originó en un concepto muy sencillo e inherente a todo ser humano, o a toda sociedad de seres humanos: el de sentirse conjuntamente dueños de la tierra donde viven, y no compartirla con los de afuera. Simple y elemental sentimiento que aun cuando termina por individualizarse, sigue siendo colectivo: este trozo de tierra es mío pero esta tierra es nuestra. Y de inmediato se procede a defenderla de extraños, aun de forasteros.
Así nace el concepto de Patria. Curiosamente, se le antepone con alguna frecuencia un calificativo femenino. Madre Patria. La Patria, en consecuencia, es maternal. (Ignoro si habrá feministas de extrema que querrían que se llamara Matria.) Este concepto de amor por la tierra que nos rodea fue bien explicado por sociólogos del siglo XX.
Costa Rica es una Patria. La construyeron unos españoles que durante casi tres siglos vivieron aquí aislados de España y sin abrir un puerto en el Caribe, y aprendieron a gobernarse por sí mismos. De suerte que cuando les llegó la noticia de que en Guatemala los habían declarado independientes como a todo el reino de Guatemala, el concepto de independencia terminó por imponerse con unos cuantos muertos en Ochomogo.
Lo cierto es que de hecho, habían vivido “independientemente”.
Digo todo esto porque no es cierto que la independencia nos la regalaran. Habíamos trabajado dentro de ella por espacio de casi tres siglos. El problema ahora es que muchos la sentimos flaquear cuando vemos cómo no solo nuestras tierras sino también nuestras empresas, nuestras industrias y nuestros comercios pasan a manos extranjeras, y en esto, querámoslo o no, van envueltos los conceptos clásicos de Patria e Independencia.
Es probable que cuando la Patria es muy grande ciertas enajenaciones no afecten ni importen. Creo que a ningún norteamericano le ha preocupado que el Rockefeller Center de Nueva York y los estudios cinematográficos Columbia sean hoy propiedad de japoneses. Pero a casi todos los costarricenses nos preocuparía hasta la desesperación que La Sabana de San José corriera una suerte parecida.
El concepto de Independencia es muy cercano al de Patria. La Independencia se desea para la Patria. Por eso el 15 de septiembre es, como fecha de Independencia, el día en que la Patria se celebra a sí misma.
Tuvimos la suerte de que la actividad cafetalera, básica para Costa Rica durante más de un siglo, nunca estuvo en manos foráneas como la azucarera de Cuba. Y si bien la bananera lo estuvo, nunca fue más grande que la otra, y hoy está en buena parte en poder de costarricenses.
El concepto de Independencia, resumo, está íntimamente ligado al de Patria. Y este último, necesariamente, al de propiedad. Esto puede explicar los fuertes movimientos que provocan en nosotros ciertos tratados de libre comercio, no todos, y más aún algunas cláusulas que contienen, que implican una abertura más que una apertura que a muchos acongoja.
Es importante y satisfactorio que alrededor de este aniversario 189 de nuestra independencia de España, se haya levantado ante los costarricenses otra vez la figura egregia de Juan Rafael Mora y su guerra contra el Destino Manifiesto, guerra virtual de nuestra Independencia.
Hemos conmemorado así no sólo la Independencia formal, sino también la que nos conquistó don Juanito.

Alberto F. Cañas
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