Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 12 Septiembre, 2016

Si no hubiesen existido las Zonas Francas, el trabajo, el capital y los recursos destinados a producir los bienes que esas empresas compran localmente, no se habrían ocupado ni producido nada

DISYUNTIVAS

Beneficios y futuro de las Zonas Francas

Recientemente, PROCOMER, COMEX y CINDE unieron esfuerzos para producir el “Balance de Zonas Francas: beneficio neto del régimen para Costa Rica 2011-2015” que destaca los logros para el país con ese régimen.
Es buena oportunidad para recordar por qué este sistema se fortaleció, sus efectos benéficos y preguntarnos por su futuro.


Ante el fracaso del modelo proteccionista de industrialización y de sustitución de importaciones a fines de los años 70 y principios de los 80, no quedaba otro camino que volver a la tradición costarricense.
Desde la Independencia —como país pequeño que somos—, Costa Rica había dependido del comercio exterior para especializarse y poder crecer con el aumento de sus exportaciones.
Hubo un debate en aquellos años entre quienes proponíamos un modelo de desarrollo neutro que no promoviera ni las exportaciones ni la sustitución de importaciones, y quienes se inclinaban por promover las exportaciones, en el cual yo participé como presidente de ANFE en aquellos años.
Hoy entiendo bien el triunfo político de los segundos. Se trataba de darle palatabilidad al cambio de modelo para quienes habían disfrutado de los beneficios del esquema de industrialización, dándoles un incentivo alternativo.
Para ello se fortaleció el régimen de Zonas Francas (ZF). Y muy atinadamente abrimos nuestra economía, bajamos la protección arancelaria y la protección de tipos de cambio sobrevaluados; establecimos una red de tratados de libre comercio; recuperamos por muchos años el juicio en el manejo de la hacienda pública, el crédito, la oferta monetaria y el tipo de cambio.
Así pudimos crecer y diversificar nuestras exportaciones. En 2014, fueron 2.475 exportadores quienes llevaron 4.359 productos a 138 destinos, y los productos tradicionales de inicios de los 80 bajaron de ser más del 60% del valor total exportado, a representar apenas un 12%, a pesar de ser un valor mucho mayor.
A finales del siglo pasado se suponía que desaparecería al inicio de 2003 la autorización del GATT y la Organización Mundial de Comercio (OMC) para el sistema de ZF y nos preparamos en el gobierno para llevar adelante un cambio sustancial del impuesto sobre la renta.
Proponíamos subir gradualmente hasta llegar a un 12% o 15% la tarifa sobre las empresas en ZF, y bajar —también poco a poco— la tarifa para las empresas domésticas, hasta igualarlas en esa escala.
Pero para la Ronda de Doha se aprobó extender la autorización de la OMC para este esquema, y para poder competir internacionalmente en esas condiciones, se mantuvo el sistema de ZF.
El estudio indicado señala los beneficios de las ZF en el periodo 2011 a 2015 por el aumento del número de empresas, por la magnitud de sus exportaciones de bienes y servicios, por el crecimiento de su empleo directo e indirecto y del nivel salarial, por el incremento de la productividad de sus trabajadores y de sus compras de insumos locales.
En 2011 se extendió el régimen y las empresas que gozan de los beneficios de exoneración de pago de impuesto de la renta lo tendrán hasta 2023.
Es importante plantearse y discutir cómo llegar —para entonces— a un sistema que vaya integrando las ZF a las condiciones generales de la economía doméstica, claro con un marco tributario, de costos y de servicios públicos e infraestructura que haga a Costa Rica un destino más atractivo para la inversión extranjera.
Para ello debemos tomar en cuenta los importantes beneficios que rinden las ZF.
El informe que comento da bases para ello. Pero también presenta un estimado del Beneficio Neto País (BNP) que sobrestima en extremo sus resultados por errores conceptuales a la hora de hacer los cálculos. El cálculo efectuado supone que si no hubiesen existido las ZF, el trabajo, el capital y los recursos destinados a producir los bienes que esas empresas compran localmente, no se habrían ocupado ni producido nada, y que los trabajadores indirectos habrían estado desempleados.
Los resultados bien medidos siempre serían favorables al régimen de ZF, pero con números muy inferiores.
Valdría la pena que PROCOMER, COMEX y CINDE rehagan adecuadamente ese cálculo.