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Gobernar es tarea que no se acaba aunque haya cambio de gobernantes. Pero no es lo mismo continuar obras bien emprendidas y supervisadas que solucionar problemas generados en errores o negligencias

Administrar corrigiendo errores

Una herencia de grandes y graves problemas sin resolver por parte de la administración Arias, mantiene hoy a la presidenta Laura Chinchilla en un fuerte desgaste de tiempo, energía y recursos al tratar de manejarlos. El equilibrio que debe intentar administrando un país en esas condiciones sin quejarse de la cancha embarrialada que le dejaron es, claro, mucho más difícil que inaugurar obras inconclusas.
Lo sucedido es complejo, pero vemos cómo los cuatro años de la administración anterior apenas alcanzaron para provocar la apertura comercial del país aprobando las leyes necesarias para esto. Sin embargo, no se actuó simultáneamente para acondicionar a Costa Rica de modo que estuviera lista para funcionar en el nuevo escenario. Ni siquiera se comenzó, en general, con esa parte tan importante.
Se avanzó en contrataciones que venían desde antes mal manejadas pero no se logró enderezar los desaciertos de modo que funcionaran fluidamente y sin problemas.
En el delicado asunto de proyectos de importante envergadura mal llevados no se trata solo de la carretera a Caldera. Recordemos la pesadilla del Aeropuerto Juan Santamaría, y la situación de los puertos de Limón, el avance de la inseguridad ciudadana, el no haber convertido en eficientes, modernas y transparentes las instituciones públicas, entre otros aspectos que requerían una puesta al día para responder al esfuerzo que correspondería hacer al empresariado nacional e internacional para aprovechar la apertura.
Todo eso que no se hizo cae ahora como pesada carga sobre los hombros de la actual mandataria quien trata de priorizar también, pero son muchos los problemas, ninguno puede esperar, y está pendiente una reforma fiscal que permita tener más recursos.
Como lo señalan analistas consultados por este medio gobernar es una tarea que no se acaba aunque se produzca un cambio de gobernantes. Sin embargo, agregamos, es necesario tener claro que no es lo mismo continuar obras bien emprendidas y supervisadas que llegar a solucionar problemas generados en errores o negligencias.
A pesar de todo, habrá que esclarecer cualquier situación para que, teniendo las cosas claras, se puedan continuar correctamente. Eso es lo que esperan los costarricenses que a estas alturas no aceptarán nada menos.
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