Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 7 Marzo, 2012


Los indígenas se unen

Entre los mayas de Chiapas y Guatemala y los guaimíes (Ngobe bugle) de Panamá y Costa Rica parece que hay una comunicación fluida y una decisión de asesorarse en la búsqueda de soluciones a los problemas que perciben que tienen. Los líderes hablan el español y usan ese idioma cuando hay reuniones inter tribales. Zapatistas mexicanos han visitado a sus homólogos panameños y ticos y algunos guaimíes han estado en Guatemala; hasta ahora los objetivos de los Ngobe bugle parecen ser más puntuales que los de los zapatistas, y por ende hay más probabilidad de que sean resueltos si los gobiernos entienden y se abocan a negociar.
Los zapatistas se declaran en contra de la globalización y el neo liberalismo y por ende se oponen a proyectos de explotación de los recursos naturales, buscan colectivización agrícola y una vida comunal que creen que se vivía antes de la conquista española hace 500 años.
Los guaimíes no manifiestan aún un marco teórico global de esa índole Rogelio Montezuma de los Ngobe Bugle, opuestos a un proyecto hidroeléctrico, manifestó que hay muchas represas en los alrededores de su comarca, pero “nuestro pueblo no tiene luz eléctrica en sus casas”. Similares declaraciones se oyen en Costa Rica en contra del proyecto Diquis del ICE, pero en términos de la falta de oportunidades, de infraestructura y de educación.
Los zapatistas se han mostrado expertos en el manejo de la comunicación la figura del Comandante Marcos, cara tapada y fumando pipa se ha dado a conocer en todo el mundo. En los enfrentamientos recientes entre los Ngobe bugle y el gobierno de Panamá, no surgió una figura dramática como Marcos; Montezuma proyecta humildad en el habla y no vive en la clandestinidad. Pero los indígenas panameños sí tuvieron la capacidad de acaparar la atención de los medios y de comunicar sus demandas, primero en contra de la minería y luego en oposición a un proyecto nuevo hidroeléctrico. No se conoce un líder como Montezuma entre los indígenas costarricenses.
Mientras que los zapatistas se armaron y hubo tomas de pueblos y enfrentamientos violentos con las autoridades, los guaimíes se han abocado a bloquear la carretera interamericana, con consecuencias importantes para lo que es el comercio internacional que cada vez crece más a merced de los tratados de libre intercambio de productos y servicios.
Los zapatistas obtuvieron el apoyo de grupos no indígenas no solo en Chiapas sino en México y el mundo —estudiantes universitarios, ambientalistas, sindicalistas, grupos en contra de la globalización, y otros. Camisetas con la silueta del Comandante Marcos aparecieron en manifestaciones en Europa y Norteamérica.
La oposición a la minería de los guaimíes sí tuvo eco entre los ambientalistas de Costa Rica y Panamá, pero como en el primero en efecto se ha prohibido legalmente esa industria, no hubo potencial política. La oposición a la generación hidroeléctrica crea división entre los ambientalistas que pudieran apoyar a los indígenas, tomando en cuenta que este sistema produce energía usando recursos renovables.

Carlos Denton
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