Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 3 Mayo, 2013

Nuestro país muestra que su apertura no es solo comercial sino también diplomática


La presidencia de Costa Rica en el SICA

Aunque ya se va haciendo habitual que los presidentes de Estados Unidos vengan a nuestro país y se reúnan en corta visita con sus pares de la región, el hecho de que Obama lo haga hoy merece destacarse.
No por ello se opacan otros acontecimientos de la vida política nacional que suelen atraer el interés de la opinión pública, cuales son las intrigas palaciegas que anteceden la elección del directorio de la Asamblea Legislativa, el discurso de la Presidenta y las reacciones que provoca. Igualmente merece atención el protagonismo de las fuerzas sociales organizadas cuyo masivo desfile el Día de los Trabajadores se convierte en un pulso con el gobierno de turno.


Estos últimos acontecimientos merecen una posterior reflexión, sobre todo si tomamos en cuenta que este es un año electoral en que la pujanza de los sectores populares y la claridad y firmeza de sus reivindicaciones, luego del gran éxito obtenido por el Foro de Occidente, hacen que su voz en la próxima campaña sea un factor que los partidos tendrán que tomar muy en cuenta.
Sin embargo, la presencia hoy de Obama hace que nuestro país sea noticia mundial. Aunque lo normal sea cuestionarse en torno a los motivos de esta visita, creo que, como costarricenses, debemos enmarcarla dentro de los objetivos que se ha fijado la diplomacia de este gobierno.
A Costa Rica le ha correspondido asumir la presidencia pro tempore del SICA durante este semestre. El gobierno lo ha tomado como un desafío y no simplemente como una rutina. Costa Rica ha logrado que los presidentes de los países más influyentes de la región vengan a reunirse con los jefes de Estado de nuestros vecinos.
El primer mandatario en venir fue Peña Nieto, recién instalado en el Palacio de Chapultepec. Fiel a la línea del PRI, que, el Presidente mejicano inspira su política exterior en la Doctrina Estrada, lo cual le permite imprimirle un aire latinoamericanista.
Razón por la cual no cedió a las presiones de la Casa Amarilla que buscaba su apoyo en contra del gobierno de Ortega por el conflicto fronterizo.
El fracaso de la diplomacia tica se acrecentó con la ausencia del propio Daniel. Antes de concluir su periodo presidencial en el SICA, nuestra cancillería ha logrado que la Presidenta Dilma Rousseff de Brasil, gran potencia emergente de América Latina y vocero autorizado de UNASUR (quinta potencia económica mundial), venga en visita oficial.
Nuestro país muestra que su apertura no es solo comercial sino también diplomática; su mirada se dirige, tanto al Norte latino y anglosajón, como al Sur.
Cuáles sean los resultados de este febril activismo, es aún prematuro vislumbrarlo porque los efectos en la política exterior suelen requerir más tiempo para hacerse sentir. Son, sin embargo, más duraderos que aquellos que se dan en la política interior, si bien son mutuamente dependientes aunque la dimensión y relevancia históricas en uno y otro caso no son idénticas.

Arnoldo Mora