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El Gobierno y legisladores no pueden dar largas a la renovación de la infraestructura nacional, que viene a ser la principal urgencia del país ante el aumento del flujo vehicular, el transporte de carga y las crecientes relaciones comerciales con socios alrededor del mundo


Gobierno deberá enfocar agenda en urgencias nacionales

No se puede quedar bien con Dios y con el diablo a la misma vez. Este dicho popular podría aplicarse para entender la dificultad que tendrá el gobierno de Luis Guillermo Solís en satisfacer a todos los sectores.
Poco a poco, la agenda política y económica obligará al Poder Ejecutivo a inclinarse por un camino, situación que incomodará a determinados grupos, donde no habrá espacio para medias tintas.
En este ambiente de presiones se deberán tener claras las prioridades y urgencias del país.
Por un lado, la discusión en torno a la imposición de nuevos impuestos, como el de renta global y el IVA, consumirán buena parte de la agenda de la Asamblea Legislativa durante este 2015.
No obstante, no se pueden perder de vista los proyectos para modernizar la vía a San Ramón, así como el préstamo para reparar la ruta 32, carreteras altamente transitadas que no deben permanecer otro año en el estado actual.
Costa Rica ocupa el puesto 103 a nivel mundial en lo que se refiere a calidad de su infraestructura, según el último índice de competitividad global. En calidad de carreteras es 119, mientras que en calidad de puertos figura en la casilla 115.
Estas cifras son débiles para un país que tomó la decisión de abrir sus puertas al mundo, mantener tratados de libre comercio con potencias mundiales y que ostenta una posición geográfica privilegiada para el trasiego de bienes.
Es por esto que el Gobierno y legisladores no pueden dar largas a la renovación de la infraestructura nacional, que viene a ser la principal urgencia del país ante el crecimiento del flujo vehicular, el transporte de carga y las crecientes relaciones comerciales con socios alrededor del mundo.
Además del tema de infraestructura, será vital la discusión en torno a una nueva ley de empleo público, iniciativa que podría generar divisiones con aliados tradicionales, pero que es necesaria para detener las diferencias abismales en los salarios del sector público y sus incentivos desproporcionados.
Para conseguir la aprobación de estas reformas, Solís y sus diputados deberán construir alianzas sólidas, en un ambiente donde no gozan de mayorías y parte de su capital político se desgastó en la discusión del presupuesto y la reforma procesal laboral.
Queda en duda si en medio de la toma de decisiones de tan importantes reformas, el Ejecutivo destinará energías para lograr la aprobación del proyecto de fertilización in vitro o avanzar en la iniciativa que busca otorgar derechos civiles y patrimoniales a las parejas del mismo sexo.
Lo cierto es que, para conseguir los votos en las grandes reformas que necesita el país, se deberán posponer otros proyectos importantes.
 

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