Al noroeste de Costa Rica se situó el Partido de Nicoya.
Según esta organización, el Partido fue gobernado por representantes de la Intendencia de Nicaragua; sin embargo, en términos políticos, Nicoya mostró mayor autonomía en sus decisiones.
Una prueba de esta situación se presentó a inicios del siglo XIX, cuando en el contexto de la inestabilidad política que vivió España se convocó a las Cortes de Cádiz.
Para entonces, el Partido de Nicoya y la provincia de Costa Rica se unieron electoralmente, para sumar la población suficiente y designar un representante ante dicha instancia, una responsabilidad que recayó en el presbítero Florencio del Castillo.
No obstante, en ese momento Nicaragua experimentó el enfrentamiento entre dos de sus ciudades principales: León y Granada.
Los primeros querían ser un Estado autónomo, mientras los últimos se inclinaban por la anexión al imperio mexicano de Iturbide.
En esta polarización Nicoya se unió a León, pero luego rectificó y se alió con Granada, implicándole su vínculo al imperio de Iturbide, no obstante días antes de juramentar su unión al imperio mexicano, este se derrumbó.
En 1824 Costa Rica le extendió invitación a Nicoya para que se incorporara al territorio, convocaron a un cabildo abierto el 25 de julio de 1824, hace 202 años, en esta oportunidad pronunciaron solemnemente, su agregación al Estado de Costa Rica.




































