SERIE DIVERGENCIA ESTRATÉGICA
FASE IiI: EL RIESGO Artículo 09
Aquí se gana o se pierde un banco
Desafiar el futuro antes de comprometer el capital
El capital no se pierde cuando la pérdida aparece. Se pierde cuando se asigna sobre supuestos que nadie se atrevió a cuestionar.
El riesgo ya estaba ahí antes de que los indicadores lo vieran
La operación cumple la política. El cliente paga. El límite está disponible. La rentabilidad supera el mínimo exigido. Nada en el expediente obliga a rechazarla. Y, sin embargo, la decisión puede estar comprometiendo capital sobre un futuro que dejó de ser probable.
El deterioro no empieza cuando aparece en los indicadores. Para entonces, la decisión que lo produjo puede llevar años acumulándose en el balance.
Un banco es un asignador de capital escaso bajo restricciones de riesgo, liquidez, solvencia y rentabilidad. Esa definición obliga a una pregunta: ¿para qué existe realmente la función de riesgos?
La respuesta habitual enumera actividades como: identificar exposiciones, controlar límites, estimar pérdidas, monitorear la mora. Todas son necesarias. Ninguna define el propósito institucional.
Toda decisión bancaria descansa sobre condiciones que el expediente rara vez presenta como apuestas. El crédito supone que el flujo continuará. El colateral supone que habrá comprador cuando sea necesario ejecutarlo. El fondeo supone que el depositante permanecerá. La diversificación supone que exposiciones distintas no reaccionarán igu ante el mismo factor.
Cumplir un límite no demuestra que la decisión conserve su calidad económica. Cuando la pérdida aparece, el capital ya fue comprometido.
IFRS 9 reconoció esta brecha al sustituir la pérdida incurrida por un modelo de pérdidas esperadas que incorpora información prospectiva razonable y sustentable. Pero un modelo puede incluir escenarios futuros y seguir siendo un ejercicio de reporte, desconectado de las decisiones que construyen el balance.
La función de riesgos no existe para documentar pérdidas.
Existe para desafiar los supuestos bajo los cuales el banco asigna su capital.
La trampa institucional de explicar tarde
El comité recibe veinte páginas sobre la cartera existente y dos sobre la calidad de la originación reciente. Conoce la mora por producto y sector, pero no siempre sabe qué proporción de los deudores continúa pagando mediante nueva deuda. Observa el límite disponible, aunque no necesariamente el factor común del que dependen exposiciones clasificadas como distintas.
La junta recibe una fotografía precisa del balance. Con menor frecuencia recibe su trayectoria: qué supuestos comenzaron a debilitarse, qué cosechas se separaron de su comportamiento esperado y qué parte de la rentabilidad desaparecería bajo condiciones menos benignas.
La explicación es institucional. La evidencia histórica puede verificarse; la anticipación exige juicio sobre escenarios que admiten interpretaciones distintas. Si riesgos interviene y la pérdida nunca ocurre, la organización puede interpretar la cautela como innecesaria. Si espera y el deterioro se materializa, siempre podrá reconstruir sus causas con información incontrovertible.
Así nace una asimetría peligrosa: anticipar puede parecer un error; explicar tarde conserva apariencia de precisión profesional.
Los reportes regulatorios, las validaciones y el seguimiento de límites refuerzan esa práctica. Son tareas indispensables, pero pueden absorber la capacidad necesaria para cuestionar la representación del futuro sobre la cual se decide.
Basilea exige incorporar pruebas de estrés y examinar la interacción entre riesgos bajo condiciones adversas; el Financial Stability Board vincula el apetito de riesgo con la estrategia y la planificación de capital. A pesar de ello, muchas juntas siguen organizando la conversación alrededor de posiciones: mora, capital consumido y límites disponibles.
Las unidades de riesgos convergen hacia el pasado porque documentarlo resulta institucionalmente más seguro que desafiar el futuro.
Cuando el balance miente con números reales
Una cosecha reciente puede deteriorarse sin alterar la mora consolidada si las nuevas colocaciones aumentan el denominador a mayor velocidad. El indicador permanece estable mientras empeora la calidad de las decisiones que entran al balance.
Un deudor puede sostener su puntualidad mediante refinanciamientos, venta de activos o prórrogas. La conducta de pago se conserva, pero la capacidad estructural continúa debilitándose.
El banco interpreta estabilidad donde solo existe latencia.
Una cartera puede distribuirse entre construcción, comercio, transporte y servicios y continuar dependiendo de una sola variable: gasto público, turismo, tipo de cambio o precio de una materia prima. La clasificación sectorial separa las exposiciones. El estrés revela lo que comparten.
Riesgos debe identificar qué condiciones sostienen cada decisión y qué efecto tendría su desviación sobre la seguridad, la rentabilidad, la liquidez y el capital.
Mirar hacia adelante no significa predecir el futuro. Significa someter las decisiones presentes a futuros distintos del esperado.
Silicon Valley Bank ofrece una ilustración extrema. Sus activos pasaron de US$71.000 millones a más de US$211.000 millones entre 2019 y 2021, mientras coincidían tres supuestos: que los depósitos permanecerían, que los activos podrían conservarse hasta su vencimiento y que el riesgo de tasa seguiría siendo administrable. La revisión de la Reserva Federal concluyó que la administración modificó supuestos de medición para reducir el riesgo reportado en vez de corregir las exposiciones.1
Cuando esas condiciones fallaron simultáneamente, el tiempo se comprimió: el 9 de marzo de 2023 salieron US$42.000 millones y se esperaban solicitudes adicionales cercanas a US$100.000 millones para el día siguiente.
El balance no se volvió frágil en veinticuatro horas. En veinticuatro horas se agotó el tiempo durante el cual su fragilidad podía permanecer oculta.
El costo invisible de llegar tarde
El costo de una función retrospectiva comienza antes del reconocimiento contable. Su forma más importante es la pérdida gradual de reversibilidad.
Antes de originar, todavía puede modificarse el precio, reducirse el plazo o rechazarse la operación. Una vez incorporada al balance, las alternativas se estrechan. Cuando el deterioro se materializa, el banco debe acelerar provisiones, restringir colocaciones o reducir exposiciones bajo condiciones desfavorables. La institución deja de escoger entre oportunidades y empieza a reaccionar ante restricciones.
El capital queda inmovilizado, la liquidez se compromete y se reduce la capacidad para financiar alternativas mejores, todo mientras los activos siguen generando ingresos y la pérdida aún no aparece.
El Comité de Basilea calificó la turbulencia de marzo de 2023 como el episodio de estrés bancario sistémico más significativo desde la crisis financiera global. Su revisión destacó deficiencias de gobierno y dificultades para comprender la interacción entre liquidez, tasas de interés y concentración.2
Esperar certeza reduce progresivamente la capacidad de respuesta. La ausencia de pérdida reconocida nunca debe utilizarse como evidencia de que una decisión conserva su calidad económica cuando sus supuestos críticos muestran un deterioro consistente.
Una señal adversa exige explicación. Su repetición exige intervención.
Esperar confirmación no es prudencia. Es renunciar al tiempo disponible para intervenir.
El mecanismo que protege el capital antes de comprometerlo
La función de riesgos es el mecanismo independiente mediante el cual el banco cuestiona los supuestos sobre el futuro antes de comprometer capital de manera difícilmente reversible.
La propiedad del riesgo permanece en la primera línea; la segunda ejerce un desafío independiente. La dirección asigna recursos, la junta establece el apetito y la capacidad de riesgo, y auditoría evalúa el sistema. Los principios de gobierno corporativo de Basilea exigen que riesgos cuente con independencia, autoridad, recursos y acceso a la junta.
En cada decisión material, la función debería exigir tres respuestas:
- ¿Qué supuesto sostiene su rentabilidad?
- ¿Qué señal demostraría que comenzó a fallar?
- ¿Qué acción se ejecutará antes de que aparezca la pérdida?
Los reportes deben distinguir posición de trayectoria: calidad de las nuevas originaciones, comportamiento por cosechas, concentración real -no formal- y sensibilidad del resultado ante cambios en los supuestos.
El análisis adquiere valor cuando modifica la decisión: se traduce en precios, condiciones, límites y disparadores para reducir exposiciones o suspender originaciones. La eficacia de riesgos se mide por la oportunidad de su influencia, no por el volumen de reportes. La tensión con las áreas comerciales no es un fallo de gobierno: es la señal de que el mecanismo funciona.
El riesgo más difícil de observar nace de supuestos que dejaron de discutirse porque la organización terminó considerándolos normales.
Una función que documenta el deterioro protege la memoria institucional.
Una que desafía sus causas antes de que se materialicen protege el capital.
Un banco puede medir con precisión todos los riesgos que ya asumió y continuar sin comprender el que está construyendo.
La función de riesgos existe para impedir que el capital se comprometa sobre futuros que nadie se atrevió a cuestionar.
1 Board of Governors of the Federal Reserve System. Review of the Federal Reserve's Supervision and Regulation of Silicon Valley Bank. Washington, D. C.: Federal Reserve, 28 de abril de 2023.
2 Basel Committee on Banking Supervision. Report on the 2023 Banking Turmoil. Basilea: Bank for International Settlements, 5 de octubre de 2023.





































