Alicia Hernández
Gerente de Recursos Humanos
Centro de Capacidad Global de TransUnion en Costa Rica
alicia.hernandez@transunion.com
En el contexto del Día Internacional de la Juventud, vale la pena plantear una pregunta que merece especial atención: ¿estamos preparando a los jóvenes para los empleos de hoy o para desarrollar las habilidades y la mentalidad que necesitarán en las carreras del mañana?
Durante décadas, la competitividad de Costa Rica se ha sustentado en la calidad de su talento. Una fuerza laboral altamente capacitada ha desempeñado un papel clave en la atracción de inversión y en el crecimiento de industrias que van desde la manufactura avanzada hasta los servicios corporativos y las tecnologías digitales. Según el estudio Estadísticas Vitales: Carreras de Mayor Demanda de CINDE, las empresas continúan buscando profesionales en áreas como negocios, finanzas, ingeniería industrial, tecnologías de la información e ingeniería en sistemas.
Sin embargo, a medida que las industrias evolucionan y tecnologías como la inteligencia artificial (IA) continúan transformando la forma en que operan las organizaciones, también cambian las exigencias del mercado laboral. La especialización técnica sigue siendo fundamental, pero las empresas buscan cada vez más profesionales capaces de combinar conocimientos especializados con pensamiento analítico, adaptabilidad, habilidades de comunicación y la capacidad de trabajar entre distintas áreas y geografías. En el caso de la IA, esto no significa que todas las personas deban contar con los conocimientos técnicos para desarrollar programas. Más bien, implica que profesionales de distintas áreas comprendan cómo las tecnologías emergentes pueden transformar sus funciones, evalúen críticamente sus resultados y apliquen un criterio sólido para identificar dónde pueden generar valor de manera responsable.
Esta evolución en las competencias que exige el mercado laboral no es exclusiva de Costa Rica; también se refleja en las tendencias globales. La OCDE ha destacado la creciente importancia de los enfoques centrados en las habilidades, en los que el aprendizaje continuo se convierte en un elemento esencial para la empleabilidad a largo plazo. De igual forma, el Foro Económico Mundial estima que cerca del 39% de las habilidades requeridas actualmente en el mercado laboral cambiarán de aquí a 2030, con una creciente demanda de capacidades como el pensamiento analítico, la alfabetización tecnológica, la IA, la creatividad, la resiliencia y el liderazgo.
Frente a este panorama, preparar a las nuevas generaciones para el futuro implica ir más allá de acompañarlas en la búsqueda de su primer empleo. Se trata de brindarles la capacidad de aprender de forma continua, adaptarse y desarrollar nuevas competencias a lo largo de su trayectoria profesional. El futuro del trabajo pertenece no solo a quienes poseen conocimientos técnicos, sino también a quienes pueden evolucionar al ritmo de las nuevas necesidades de las empresas y las tecnologías emergentes.
En este contexto, el fortalecimiento del talento adquiere una dimensión estratégica para Costa Rica mientras el país consolida su papel en la economía global. Las organizaciones dependen cada vez más de equipos capaces de combinar conocimientos técnicos con dominio de las herramientas digitales, visión de negocio y una colaboración efectiva.
El éxito ya no se define únicamente por el dominio de una sola disciplina. Depende, cada vez más, de la capacidad de aplicar el conocimiento en diferentes contextos, trabajar de manera transversal entre equipos y asumir el aprendizaje como una práctica permanente. La IA es un ejemplo práctico de esta transformación: el valor no radica simplemente en saber utilizar la tecnología, sino en comprender las necesidades del negocio, formular las preguntas correctas y determinar cómo la tecnología puede contribuir, de manera responsable, a mejorar la forma en que trabajamos.
El desafío, entonces, es cómo ayudar a los jóvenes a desarrollar estas capacidades antes y después de ingresar al mercado laboral. Muchas de las habilidades que las empresas valoran cada vez más — como la colaboración, la resolución de problemas, la comunicación y la adaptabilidad — se fortalecen a través de la experiencia práctica y la exposición a entornos profesionales. Para quienes inician su trayectoria profesional, incorporarse al mundo laboral implica más que conseguir un primer empleo. Significa encontrar oportunidades para adquirir práctica, aprender de otros y comprender cómo funcionan las organizaciones en un entorno global. La exposición a perspectivas diversas, líderes con experiencia y desafíos reales de negocio puede acelerar el desarrollo profesional y, al mismo tiempo, fortalecer las capacidades que el mercado laboral demanda cada vez más.
Crear estas oportunidades requiere colaboración. Las empresas, las instituciones académicas y quienes diseñan las políticas públicas tienen un papel que desempeñar en la construcción de puentes entre la educación y la experiencia laboral. Los programas de formación técnica, las pasantías, las oportunidades de mentoría y las experiencias de aprendizaje en el trabajo pueden ayudar a los estudiantes a cerrar la brecha entre lo que aprenden en las aulas y las expectativas del mundo profesional.
Tener un acercamiento temprano a entornos profesionales, les ayuda a desarrollar la adaptabilidad y las habilidades prácticas, que el mercado laboral actual demanda cada vez más. Desde nuestra experiencia, iniciativas como las alianzas con Colegios Técnicos Profesionales (CTP), los programas estructurados de pasantías para estudiantes universitarios y las oportunidades de aprendizaje continuo han demostrado el valor de brindarles una exposición significativa a entornos profesionales antes de iniciar sus carreras a tiempo completo. Estos esfuerzos son más efectivos cuando cuentan con una sólida colaboración entre las empresas, las instituciones educativas y organizaciones como CINDE y PROCOMER, que aportan información valiosa sobre las tendencias del talento, las oportunidades de inversión y las necesidades futuras de habilidades.
En un mercado laboral donde las habilidades evolucionan más rápido que nunca, el crecimiento profesional debe convertirse en un proceso continuo. A través de plataformas de aprendizaje, oportunidades de mentoría, programas de desarrollo de liderazgo y experiencias de colaboración con equipos globales, las organizaciones pueden ayudar a sus colaboradores a incorporar continuamente nuevas capacidades a lo largo de sus carreras.
Esto contempla cada vez más la preparación para trabajar con herramientas basadas en IA, lo cual implica guiar a profesionales de distintas áreas para comprender las capacidades y limitaciones de las tecnologías emergentes y a interactuar con ellas de manera responsable, en lugar de esperar que todas las personas se conviertan en especialistas en inteligencia artificial. Invertir en talento no consiste simplemente en cubrir las posiciones que se necesitan hoy; se trata de contribuir a la construcción de una fuerza laboral capaz de adaptarse a las demandas del futuro y aportar al crecimiento económico a largo plazo.
La competitividad de Costa Rica siempre se ha construido sobre la base de su talento. En los próximos años, nuestra mayor ventaja quizá no radique únicamente en las habilidades que las personas poseen al ingresar al mercado laboral, sino en su capacidad para aprender, adaptarse y crecer continuamente a lo largo de sus carreras. Al crear entornos donde el aprendizaje trascienda las aulas y continúe durante toda la experiencia profesional, podemos contribuir a que la próxima generación esté preparada no solo para conseguir su primer empleo, sino también para aprovechar las oportunidades y enfrentar los desafíos de un futuro en constante transformación.





































