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Yerros que cuestan caro

El Instituto Costarricense de Electricidad está rogando por que se le permita el aumento del 14% en las tarifas de electricidad, con el fin de hacerles frente a gastos extra para la compra de combustible necesario para generar, por esa vía, la energía para que los costarricenses no deban sufrir de apagones a partir del inicio de 2009.

De nada servirán a estas alturas las lamentaciones o las quejas de los usuarios porque la situación a la fecha ofrece una única opción. O se paga más o se soportan los apagones durante el verano.

La lección que debería extraerse ahora de la situación es que, hoy y a futuro, cuando los técnicos de una institución indican que es necesario hacer algo los políticos no deben mirar para otro lado o, lo que es peor, ignorar esa necesidad por conveniencias particulares o simplemente incumplimiento de funciones.

En cuanto a los costarricenses, que no son los que toman las decisiones, excepto el día en que depositan un voto en las urnas electorales para definir nuevos gobiernos, lo que deben aprender es a vigilar muy de cerca a sus gobernantes y hacerse oír cuando consideren que las decisiones políticas son incorrectas.

En el caso concreto del ICE, cuando sus técnicos durante años pidieron que se dejara a la institución invertir en los proyectos hidroeléctricos necesarios oportunamente, no fueron escuchados a pesar de que esa indicación de los conocedores hubiera evitado todos los problemas actuales.
De no haber sido por las políticas equivocadas que le impidieron invertir al ICE, ahora los costarricenses tendrían suficiente provisión de agua a menor costo y hasta podría exportarse energía limpia.

Este es un ejemplo que se suma a tantos otros de los problemas que agobian hoy a los habitantes y que se originan en mala administración de quienes impunemente incumplieron sus obligaciones de gobernar para el beneficio de la población.

Ya no es tiempo de lamentos pero sí para pensar, actuar y exigir. De forma anticipada, Costa Rica ha ingresado ya a las luchas de la próxima contienda electoral para elegir nuevo gobierno.

Las vacías retóricas de los candidatos no deberían ser escuchadas a menos que se cambien por planes de gobierno que puntualicen cada intención y la complementen con la forma en que se llevaría a cabo cada proyecto y de donde se obtendría el presupuesto. Entre otras cosas.
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