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Sábado 29 Mayo, 2010

¿Victoria popular?

Llama la atención el desenlace que se dio con relación al pretendido aumento salarial por parte de los actuales diputados; en lo particular, con todo respeto, me parece que existió un muy mal cálculo político de nuestra Presidenta; ya que le faltan escasos 47 meses de gobierno, de sus 48.
A todas luces, nunca se va a quedar bien con tirios y troyanos, por definición.
En Costa Rica estamos claros que desde hace no una administración, sino varias el tema salarial no ha sido resuelto para los administradores de la cosa pública, llámense ministros, viceministros, presidente de la República, diputados, etc., entre otros.
Sin embargo, llama la atención cómo se han venido “arreglando” este tipo de problemas en el sector descentralizado al Gobierno central, donde tenemos funcionarios medios que efectivamente ganan más, o muy parecido, que cualquiera de los funcionarios mencionados en el párrafo anterior, y cuyo grado de responsabilidad nunca se comparará, y sin embargo, el pueblo sí ha aceptado que se dé esa “justicia”; ya sea porque no se da cuenta o porque no ha sido manejado por los medios de comunicación de manera particular. Estimo que es parte de nuestra doble moral.
Hay que ser claro, en materia de aumento salarial nadie va a estar de acuerdo con que le aumenten a otro o le será indiferente, en la medida en que nos toque o no el bolsillo. Pero de manera particular, todos sí estamos de acuerdo con que se nos pague el salario en función a nuestras responsabilidades.
En Costa Rica estamos claros que la clase ejecutiva del sector privado y del sector gubernamental descentralizado gana, en muchos casos, muy por encima de los salarios pretendidos por los diputados, de ahí que no es de extrañar que a gran parte de personalidades que podrían desempeñar muy bien este tipo de funciones no les interese, entre otras cosas por el salario que percibirían, y en otros, por el proceso que lleva el poder llegar a ocupar un puesto de esta naturaleza.
Si somos objetivos, ha existido a mi parecer, una apropiación de parte del pueblo costarricense hacia sus representantes populares, cuando no se le reconoce un salario digno por un trabajo que no es fácil de llevar a cabo, ya que implica grandes sacrificios para quienes lo desempeñan.
Para ser un buen diputado, ministro, viceministro, presidente de la República, etc., no existe horario, el desgaste y la responsabilidad es impresionante, sobre todo para aquellos que hemos estado cerca de algunos de ellos, es evidente que esta es una verdad de Perogrullo.
En el caso particular de un diputado, está muy equivocado aquel que piense que su responsabilidad está en crear solo leyes y que solo profesionales son los que deben llegar a estos puestos.
Si bien es cierto, esta es una de sus funciones, hay muchas más, como control político, escuchar al pueblo que lo nombró, llevar apoyo a la comunidad (de muchas maneras), participar no solo de manera efectiva e importante en Plenario, sino en un sinfín de comisiones que son las instancias en donde, de manera primordial, se elaboran las leyes; un diputado debe estar atento para presentar las mociones que estime pertinentes para cumplir con los objetivos que el cargo y el nombramiento popular le exigen, por mandato constitucional.
El veto anunciado y tan vitoreado por parte de la prensa y por algunos gremios, me parece que a futuro va a traer consecuencias muy caras, pues ha dejado sin fuerza a los negociadores de la fracción de gobierno, en una Asamblea Legislativa sumamente dividida como la nuestra, donde por definición hay fracciones que por principio ideológico nunca van a estar de acuerdo entre sí.

Randall Castro Vargas
Economista