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COLUMNISTAS


Uso responsable de redes sociales

María Luisa Avila [email protected] | Jueves 30 agosto, 2012



Tricotomía
Uso responsable de redes sociales


Las redes sociales, es innegable, han abierto un nuevo mundo de interacción donde podemos compartir sin conocernos y con ello enriquecer la sana discusión y el intercambio de información. Ha democratizado las relaciones y ha abierto un espacio ciudadano de legítima queja, denuncia y opinión.
Sin embargo, los recientes hechos donde se ha visto involucrado un imprudente estudiante de medicina, que se refirió con lenguaje soez a sus labores en el Hospital Nacional de Niños, debe llamar a la reflexión. Este es un lenguaje que, tristemente, cada vez es más común en los jóvenes y en algunos no tan jóvenes que deberían dar el ejemplo. Denota una pobreza de pensamiento, una escasa educación, una seria limitación idiomática y la presencia de la chabacanería a todo nivel de nuestra sociedad.
Las redes sociales deben tener códigos de conducta, donde debe prevalecer la prudencia, el buen uso del lenguaje, el evitar la exposición de la vida privada sin tapujos y el respeto por los demás. Ya que lo contrario puede traernos perjuicios. Conocer las políticas institucionales de uso de las redes sociales durante la jornada laboral se vuelve fundamental.
También debe ser motivo de reflexión el ensañamiento de muchos ante un inadecuado comentario de 140 caracteres o menos, donde piden la cabeza del muchacho cual coliseo romano y pretenden dar al traste con su carrera y su eventual vida profesional. Tendemos a ser muy severos con los demás, pero muy permisivos con nosotros mismos, en una total ausencia de autocrítica.
Los hechos son, sin duda, merecedores de una sanción disciplinaria seria y aleccionadora, pero no para el resto de su vida. Hasta los delincuentes y criminales merecen una segunda oportunidad. No debemos volvernos juez y verdugo y pretender que lo que se refleja en las redes sociales es lo único que determina a un ser humano. A la sanción que se le impondrá se suma el hecho que pasará a ser para el resto de su vida “el #DrTsunami”. Le tocará a él convertir esta experiencia en una fortaleza que lo convierta en un mejor médico y ser humano. Los inteligentes aprenden de las experiencias propias y ajenas.
No se debe confundir la realidad diaria, con la realidad virtual, igual que no seríamos capaces de salir desnudos a la calle, no nos desnudemos en las redes sociales, las consecuencias pueden ser graves: acusaciones, pérdidas laborales y familiares, escarnio público.
“Para usar redes sociales y comer pescado hay que tener mucho cuidado”.

María Luisa Avila