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Martes, 18 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Túneles falsos deben ser realidad

| Martes 07 octubre, 2014



No puede seguir ignorándose el que las montañas que bordean esa ruta (la 32) puedan venirse abajo con el riesgo de sepultar a las personas que deben transitarla. Un día de cierre de la vía, además, provoca pérdidas por cerca de $300 mil, de acuerdo con estimaciones de los exportadores y transportistas


Túneles falsos deben ser realidad

Aunque no podrán resolverse de un solo plumazo el sinnúmero de aspectos de la vida nacional que fueron desatendidos como si no correspondiera a los gobiernos hacerlo oportunamente, hoy le toca forzosamente al actual seleccionar por prioridades y trabajar en lo más urgente.
El grave problema de la situación de nuestra ruta San José-Limón no puede seguir ya ignorado por los gobernantes, como ha venido sucediendo hasta ahora.
No puede seguir ignorándose el que las montañas que bordean esa ruta (la 32) puedan venirse abajo con el riesgo de sepultar a las personas que deben transitarla.
Al igual que ocurrió con nuestros puentes, estudios tras estudios se hicieron sin que se concretaran las acciones necesarias, hasta que el colapso de uno de ellos provocó muertes.
Volviendo a la ruta a Limón, además del riesgo en que están materiales y vidas humanas, un día de cierre de la vía provoca pérdidas por cerca de $300 mil, de acuerdo con estimaciones de los exportadores y transportistas, como lo destaca una nota de este medio ayer.
La propuesta de túneles falsos tiene diversas ventajas como el hecho de que puedan ser prefabricados para reducir el tiempo de los trabajos en la carretera.
Por otro lado, hay ya experiencia de buenos resultados con ellos en países europeos, Colombia y Nueva Zelanda.
¿Qué esperamos para construir esos túneles? ¿No tenemos dinero? Hemos tenido dinero para otras obras como el actual Estadio Nacional, del cual estamos todos tan orgullosos. ¿Cómo es que no se ha gestionado el dinero para solucionar problemas tan graves como derrumbes de montaña sobre una ruta tan transitada.
De nuevo, es cuestión de prioridades.
Este es el momento para planear las acciones. Las obras de los túneles falsos deberían realizarse durante el próximo verano, para no entrar al siguiente invierno nuevamente con deslizamientos de montaña sobre la ruta.
Hoy Lanamme promueve el uso de este tipo de infraestructuras, junto con otras técnicas de ingeniería, como soluciones para el problema.
El actual gobierno avaló el uso de los túneles falsos aunque deban hacerse rediseños en los sitios inicialmente previstos.
¿Tendremos listos finalmente los túneles por tanto tiempo ignorados, para que a la llegada de la siguiente estación lluviosa tengamos un riesgo menos y un problema como mínimo solucionado? Que así sea.