A solo cinco días de dejar la presidencia de la República, este lunes el presidente Rodrigo Chaves volvió a insistir en la necesidad de reformar el Poder Judicial.
En el último discurso a la nación como presidente en ejercicio, Chaves señaló que se trata de una reforma urgente, producto de un mandato popular que convirtió una chispa en una llama.
Es por ello que encomendó la tarea a la mandataria electa Laura Fernández y a la nueva Asamblea Legislativa.
“Necesitamos con urgencia una reforma profunda del Poder Judicial para que las magistraturas dejen de ser el botín político de los poderosos, y para que la justicia pronta y cumplida no sea un anhelo, sino una realidad. No podemos seguir con instituciones que se creen fines en sí mismas, que frenan obras, que no rinden cuentas y que le fallan al pueblo”, dijo Chaves.
En ese sentido, el mandatario saliente recordó que los 31 legisladores oficialistas no son suficientes para tal fin, por lo que hizo un llamado a los 26 congresistas opositores a saber leer los nuevos tiempos en Costa Rica.
Para Chaves, la reforma al Poder Judicial es una especie de mandato popular, una tarea pendiente de su administración.
“A la oposición le pido, con vehemencia y respeto, que no ejerza una obstrucción irracional, como lo hizo el anterior Congreso. Yo intenté trabajar con ellos al inicio de mi administración, pero cuando les tendí la mano, me la rechazaron. Es claro que la oposición tiene un papel esencial en una democracia. Pero no es un cheque en blanco para sabotear el mandato popular”, agregó.
En ese sentido, Chaves destacó que durante su administración se vivieron cuatro años “de una oposición aberrante” que bloqueó reformas, atrasó proyectos y judicializó decisiones políticas.
“El futuro promete. Si este gobierno encendió una chispa, fue el pueblo quien la convirtió en llama. Una llama viva que exige cambio. Una llama que no pertenece a un partido. Pertenece a toda una generación que decidió no conformarse”; agregó.
“Me obligaron a pelear”
Por otra parte, Chaves defendió el tono confrontativo de su administración.
Según él, no fue una decisión personal, sino que le tocó hacerlo para impulsar las reformas que tanto necesitaba el país.
“Pelé fuerte, no porque me guste pelear, sino porque era mi responsabilidad abrirle los ojos al pueblo (…) Pelé porque no tenía alternativa, porque ustedes, mis queridos compatriotas, estaban y se mantuvieron detrás”, agregó.
Durante su intervención, el mandatario también elevó el tono al referirse a los conflictos institucionales y mediáticos que marcaron su gestión. Aseguró haber actuado incluso bajo riesgo personal.
“También luché arriesgando mi libertad, ante varios intentos de golpes de Estado judiciales”, expresó.
En esa misma línea, Chaves reiteró sus críticas hacia parte de la prensa nacional.
“Confronté enérgicamente a aquellos medios de comunicación que, con información falsa o tergiversada, servían a sus intereses”, señaló, manteniendo la postura que caracterizó su relación con los medios durante los últimos cuatro años.
No obstante, el presidente saliente reconoció que el clima de confrontación pudo haber tenido costos para el país.
“Estoy consciente de que, en esa lucha, fue el país el que perdió oportunidades”, admitió.
Finalmente, indicó que para que Costa Rica avance, se debe reformar el aparato estatal.
Para él, el país mantiene un alto potencial, pero continúa limitado por barreras internas que frenan su crecimiento.
“Costa Rica tiene un enorme potencial, sí. Pero sigue atrapada en trabas que frenan su desarrollo. Más de 330 entidades públicas no son señal de fortaleza. Son evidencia de un sistema que perdió el rumbo”, declaró.
Chaves sostuvo que, durante su administración, se intentaron impulsar cambios, pero estos enfrentaron resistencias dentro de distintos órganos del Estado.
“Intentamos cambiarlo, pero encontramos muchas murallas en la institucionalidad, en la Corte, en la Contraloría, en la anterior Asamblea Legislativa”, señaló.