Carlos Denton

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Miércoles 17 Octubre, 2007

Revisitando el Aeropuerto Juan Santamaría

Carlos Denton

Cuando el presidente Oscar Arias y su comitiva salgan para China el próximo sábado pasarán por el Salón Diplomático, descansando en una cómoda sala antes que salga el avión, con un buen cafecito y los periódicos del día a mano. No tendrán que molestarse con las filas, las revisiones y la incomodidad que el resto de los usuarios del Aeropuerto Juan Santamaría tienen que enfrentar. Lo mismo es cierto si la Sra. Ministra de Obras Públicas, responsable directa por los aeropuertos del país, viaja al exterior.
Aparentemente no comprenden estos jerarcas lo que vivimos el resto de los mortales que usamos este aeródromo; esta es la única explicación que se podría dar por la demora de meses de parte del Poder Ejecutivo en redactar bien, y enviar el addendum al contrato del gestor interesado a la Contraloría General de la República.
A través de los años se ha desatado un debate en los medios sobre la situación de Alterra como gestor interesado, y sorprendentemente hay un punto de consenso entre todos los que escriben o hablan al respecto —el gobierno tiene la culpa por la situación en que se encuentra el aeropuerto principal del país. No necesariamente señalan al gobierno actual como el culpable, aunque se debe notar que la actual Ministra de Obras Públicas fue la responsable de Aviación Civil en la administración previa, sino todos desde que se da en concesión el manejo del aeropuerto.
Los que se oponen públicamente a Alterra, lo hacen porque creen que el gobierno debería de haber cancelado el contrato hace tiempo, mientras que los que apoyan al gestor interesado consideran que la administración en el Poder Ejecutivo de turno, no ha comprendido bien la situación, ha dilatado, y no ha sido capaz de tomar el tiempo y poner el interés para arreglar el asunto.
Cuando el gobierno demoró demasiado tiempo con sus compromisos estipulados en el contrato al inicio de la gestión interesada —expropiaciones, traslados, permisos, y tramitomanía en general atrasaron el comienzo—, subieron los costos globales de las obras. Alterra presentó estos costos al Poder Ejecutivo que los aceptó como razonables y los remitió a la Contraloría General de la República; esta institución respondió por escrito que no era de su competencia decidir sobre los costos. Con la aceptación del Poder Ejecutivo, y la anuencia tácita de la Contraloría, Alterra procedió a realizar varias obras; 18 meses después con las obras avanzadas y una inversión fuerte realizada, y con base en presiones de ciertos diputados a la Contraloría, esta institución revirtió su posición y dijo que sí le correspondía ver los costos, y que no los aceptaba.
Desde ese entonces, ya son más de seis años, el aeropuerto ha quedado a “medio palo” por la incapacidad del Estado de arreglar el problema.
Mientras tanto Alterra ha hecho lo que puede con recursos limitados —Aviación Civil tiene amplio presupuesto por primera vez en muchos años, (antes de la gestión interesada perdía dinero), hay más aerolíneas llegando a merced de las promociones del Gestor y tomando en cuenta la cantidad de pasajeros que pasan por la Terminal ha logrado evitar el caos y mantener alguna comodidad no obstante.
Ya se avecina otra temporada alta y no hay arreglo del problema de parte de la administración. A los señores del gobierno actual les recuerdo que su tiempo en el poder es pasajero —pronto tendrán Uds. que viajar en las mismas circunstancias que el resto de nosotros. Por favor, redacten bien el addendum y envíenlo a la Contraloría.

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