Enviar
Lo más destacado

1. Colapso inmobiliario inquieta al FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que no se sabe cuándo colapsará el mercado de la vivienda en Estados Unidos y advirtió que el deterioro de las condiciones crediticias para consumidores y bancos podría prolongar un periodo de lento crecimiento económico. El FMI hace un año fracasó en diagnosticar la profundidad del colapso de las hipotecas de alto riesgo.

2. Iberia y British anuncian fusión

La fusión entre Iberia y British Airways creará, cuando se produzca, la tercera línea aérea del mundo y la segunda de Eur
opa por detrás de Air France-KLM, con más de 200 destinos en cien países y una flota superior a los 450 aviones. Fernando Conte, presidente de Iberia, y Willie Walsh, consejero delegado de British, indicaron que la fusión se llevará a cabo en un plazo inferior al año.

3. Gas Natural compra Unión Fenosa

Gas Natural prevé lograr unas sinergias de 300 millones de euros al año con la compra de Unión Fenosa, una operación valorada en 16.767 millones que le permitirá duplicar su tamaño e integrar los negocios de electricidad y gas en un gran grupo energético que contará con más de 20 millones de clientes. Gas Natural dará un salto como grupo energético con esta operación al posicionarse entre las tres primeras compañías del sector en la Península Ibérica y ampliar notablemente su presencia en Latinoamérica, en concreto en países como México, Colombia, Guatemala, Nicaragua y Panamá.

4. Yahoo cierra tienda de música en línea

El portal de internet Yahoo reconoció que algunos de sus usuarios podrían perder parte de las canciones compradas tras el cierre de su tienda de música en línea y ofrecerá cupones para nuevas compras a los afectados.

5. Wii impulsa ganancias de Nintendo

Nintendo Co., el segundo fabricante mundial de consolas de videojuegos, informó de una subida de los beneficios en el primer trimestre del 34% porque la consola Wii amplió su liderazgo sobre la PlayStation 3, de Sony Corp. y la Xbox 360, de Microsoft Corp.




Hecho Principal:
Ronda de Doha sumida en el fracaso

Las negociaciones para cerrar un acuerdo mundial sobre liberalización agrícola, industrial y de servicios empezaron con mucha ambición hace siete años, pero el fracaso anunciado el martes coloca a la Ronda de Doha en un incierto compás de espera y en peligro de perder siete años de trabajo.
Los principales actores de esta negociación reconocieron uno tras otro de distintas formas que los grandes perdedores con este resultado son los países más pobres, aquellos que no pueden subsidiar a sus agricultores y tampoco tienen suficiente capacidad para exportar a los mercados más importantes del mundo con los niveles de aranceles vigentes.
En el corto plazo, los países en desarrollo de vocación agroexportadora pierden la oportunidad no sólo de que sus productos entren con mayor ventaja en los mercados del mundo desarrollado, sino también en los de las potencias emergentes, como India y China, que tienen altos niveles de protección en cierta áreas.
Para los países industrializados se desvanece la posibilidad de apertura de nuevos mercados, pero al mismo tiempo nada les obliga ahora a reducir sus millonarios subsidios agrícolas internas, como las que brindan Estados Unidos y la Unión Europea.
El derrumbe del proceso fue recibido con relativa calma por varios países latinoamericanos, principalmente por aquellos que tienen firmados tratados de libre comercio con sus principales mercados de exportación.
A ellos, con economías basadas en un modelo de libre mercado y muy abiertas, un acuerdo de la Ronda de Doha les ofrecía poco en términos de acceso a nuevos mercados agrícolas, mientras que aquellos con un desarrollo industrial limitado poco tenían que ganar en esa área.
Las ganancias de Doha para los latinoamericanos se concentraban en el comercio de servicios, en la posibilidad de que los países ricos eliminarán sus subsidios a la pesca y en la protección de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales, entre otros temas que formaban parte del “paquete” de la negociación.
Todas las ofertas y promesas que se consiguieron de unos y otros en estos siete últimos años quedan pues sobre la mesa y pierden todo su valor.
En conclusión, el proteccionismo se mantendrá y la OMC, al menos en el periodo más inmediato, se concentrará en su función de gendarme de las reglas vigentes del comercio internacional a través de sus arbitrajes para resolver litigios comerciales entre países.
Fuera de la Ronda de Doha, esta tarea es la que ha dado más visibilidad a la institución en los últimos años.
Nadie ha querido lanzar con nombre propio el dardo de la culpa, pero Estados Unidos ha apuntado claramente hacia China e India, mientras que los países en desarrollo han dicho que chocaron con la incomprensión de los más poderosos.
Pero esta conclusión no sólo es una mala noticia para la OMC y el sistema multilateral en general, sino también para la economía mundial, abatida por los altos precios de los alimentos y del petróleo, la crisis de créditos en Estados Unidos y las continúas revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento de algunas de las principales economías del planeta.
Para algunos de los protagonistas de este proceso ha sido muy doloroso ver como se había llegado “tan lejos como nunca antes” y que el acuerdo se quemó en la puerta del horno.
Ver comentarios