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Los actos de vandalismo contra el recién inaugurado servicio de tren a Heredia es un síntoma del estado de la sociedad y como tal debe ser analizado y atendido

Recogemos lo sembrado

El tren San José - Heredia ha sido víctima del vandalismo. Personas maleducadas, carentes de respeto por sus semejantes y por los bienes para el servicio público en el país, han protagonizado una verdadera demostración de muy mal comportamiento que nos avergüenza.
El flamante tren, que tanto se había solicitado y con tanto esfuerzo se echó a andar para facilitar la movilización a las personas y tratar de descongestionar un poco el tránsito por la ciudad, fue rayado y deteriorado desde su primer día de funcionamiento e incluso ya alguien le lanzó una piedra y quebró una de sus ventanas.
Repudiamos con honda preocupación esos hechos porque demuestran que contamos con costarricenses que, por alguna razón, guardan dentro de sí sentimientos destructivos, un muy bajo grado de educación y cultura y una pobreza de espíritu que no les permite comprender que es entre todos y con el esfuerzo común que podemos hacer de Costa Rica un mejor país cada día.
El hecho no debe ser tomado a la ligera. Este es un síntoma del estado de la sociedad y como tal debe ser analizado y atendido. Esto debe ser no solo preocupación sino ocupación de todos. Es necesario encontrar las formas de cambiar estas conductas, de erradicarlas del ámbito nacional.
Nadie escapa a esta responsabilidad. Si bien es cierto una gran parte de ella le corresponde al sistema educativo, la realidad es que cada individuo se forma, desde que nace, de acuerdo con su entorno y muy especialmente siguiendo los ejemplos que puede observar y asimilar a lo largo de su vida.
Si la educación está fallando significa que han fallado la familia, la escuela, los medios de comunicación y la sociedad en general. Es momento para pensar que siempre se recoge lo que se siembra. ¿Qué hemos sembrado para que ahora recojamos vandalismo contra un tren que inaugura su recorrido?
Las autoridades son responsables por el sistema educativo y cada persona por su elección de gobernantes. Todos tenemos el deber de procurar que cada costarricense pueda ejercer el derecho a una vida digna y a educarse adecuadamente de modo que jamás nazcan en su interior impulsos vandálicos.
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