Enviar
Martes 6 Noviembre, 2007

Por aquello de los que piensan en impuestos

Es importante exponer algunos argumentos con antelación, prudencia y por sobre todo en aras de planificar exitosamente los fondos públicos, los cuales tienen como propietarios a todos los ciudadanos.
Está claro que es imperioso destinar determinados recursos a las necesidades que con anticipación se planean, esto aun cuando bien se sabe que estos son escasos.
De tal forma, no se puede aceptar que el Ministerio de Educación Pública transfiriera más de ¢18.290 millones a las juntas de educación durante 2006 y el primer semestre de 2007, para financiar 510 proyectos y que no se hayan ejecutado. Esto no es sino otro caso más de una pésima administración de los recursos.
La clave del desarrollo para nuestra economía en particular radica primeramente en saber gastar el dinero. Se dice en muchas ocasiones y en diferentes recintos “no hay plata”, y pareciera en primera instancia que tal aseveración es real, pero los hechos demuestran otra cosa.
Prosigo, en mi ignorancia quise comparar este dinero no utilizado con algo fácil de entender, entonces consulté cuánto era el costo por metro cuadrado de construcción para una casa de bienestar social, que se podría aproximar a los ¢90 mil; lo anterior significa que con esos millones se hubiese podido construir más de 203 mil metros cuadrados de construcción en aulas, lo anterior a manera de ejemplificar tal ociosidad de recursos.
Otro ejemplo. Como objetivo del Poder Ejecutivo y dentro del plan operativo anual del Ministerio de Seguridad Pública se destaca el tema de la Seguridad Ciudadana. Una de las medidas que tomarían sería la de ampliar la cantidad de oficiales de seguridad. Mi pregunta es ¿por qué tampoco se utilizaron en 2006 ¢1.312,6 millones en el programa de Seguridad Ciudadana, sobre todo en subpartidas como sueldos, beneficios salariales y equipo policial? ¿Cuántos oficiales representan esos ¢1.312,6 millones debidamente equipados? La Memoria de la Contraloría General de la República señala con relación a las metas y objetivos cumplidos por el Ministerio de Seguridad: “los resultados contrastan con la percepción de un ambiente de inseguridad en la ciudadanía,...” entonces, ¿se están haciendo bien las cosas?
En fin, las preguntas que lanzo se orientan a desnudar qué se hace con el dinero y advertir a aquellos que pretenden solucionar las necesidades en Costa Rica con mas dinero.
Mi análisis va más allá. La recaudación de impuestos. Esta gestión ha experimentado un incremento evidente. En el primer semestre de este año se permitió que los ingresos superaran a los gastos totales en casi ¢33 mil millones.
Dentro de este mismo periodo, en cuanto a los ingresos en el impuesto sobre renta, la recaudación creció un 52% con respecto al mismo periodo del año anterior y un 41% si se le resta el aumento que puede obedecer al incremento en los precios.
También los impuestos cobrados en las aduanas aumentaron en un 29,4%, mientras que los de ventas internas un 22,5%.
Por otra parte, de acuerdo con el reporte del flujo de caja, a junio del presente año hubo una amortización sobre la venta de bonos por ¢87,8 mil millones, el cual es un comportamiento poco común en los últimos años.
Asimismo, los números revelan que Hacienda tuvo escasa necesidad de recurrir al financiamiento externo debido al superávit financiero que viene sosteniéndose en los últimos meses, pese al crecimiento en los gastos. El viceministro de Hacienda, manifestó “hay una buena gestión en el manejo de la deuda pública y eso ha hecho que nuestra incursión en el mercado financiero sea menor”, esto es el resultado de los esfuerzos de recaudar mejor los impuestos.
Aunado a todo lo anterior, lanzo anticipadamente una exhortación al Gobierno central en cuanto a que el éxito de generar, administrar y ejecutar sanamente los fondos públicos no radica en la innovación de nuevos impuestos o elevación de tasas o cánones ya establecidos.
La Reforma del Estado está pendiente, no hay espacio para tales innovaciones o incrementos sino para la sana administración. Aún más, se debe eliminar y disminuir ciertos tributos en los cuales ha quedado demostrado que son ineficientes e incobrables.
La ágil recaudación y el sano empleo de los fondos públicos, conjuntamente con un eficiente y oportuno control de la administración de los recursos es el pensamiento ideal que debe imperar.

Luis Antonio Barrantes Castro
diputado
Jefe fracción Movimiento Libertario