Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 17 Septiembre, 2007

¡Pobre Kevin!

Claudia Barrionuevo

Después de argumentar que el más que famoso memorando era correspondencia privada —lo cual el Tribunal Supremo de Elecciones negó categóricamente por su calidad de documento público—, las jóvenes promesas, Kevin y Fernando, se manifestaron arrepentidos de lo que habían escrito “al calor” de un debate que el primero perdió. De lo que en verdad se arrepintieron fue de que el documento se hiciera público, posiblemente por su poca precaución. Al leer el memorando —tan largo, corregido y estructurado— cualquiera puede notar que más bien fue escrito de manera fría y calculada.
No les adjudiquemos todas las “brillantes” ideas expuestas en el documento a los jóvenes políticos: posiblemente se encargaron de recoger las propuestas de muchos de los dirigentes del “sí”.
Los Arias niegan categóricamente haber aceptado las “sugerencias” para la campaña del “sí”. La prueba —según ellos— es que no respondieron al memorando. ¡Lástima! Porque los papelitos hablan —para bien o para mal— y sería mejor que pudieran demostrar su repudio con algo escrito.
Los hermanos afirman también que ninguna de las “sugerencias” se implementó. ¡Qué raro! Yo ignoraba la existencia del plan Casas-Sánchez pero noté como la publicidad nos amenazaba con perder el empleo (lo manifesté en “Los infiltrados (aunque usted no lo crea)” el 27/08/07) y me di cuenta de que querían acusar a los del “no” de comunistas financiados por la troika Fidel-Chávez-Ortega (lo puse en blanco y negro en “El terror del comunismo” el 20/08/07).
Se ha insistido hasta la saciedad en que los del “no” son violentos, agresivos y antidemocráticos. En el memorando se irrespeta de forma grosera al Tribunal Supremo de Elecciones (que llamé a defender en “¿Sí o No?” el 13/08/07).
Muchas de las propuestas recogidas por Casas y Sánchez han sido aplicadas ante los ojos de todos. Otra —como “el alcalde que no gana su cantón el 7 de octubre no va a recibir un cinco del gobierno en los próximos 3 años”— no sabemos si se llevará a cabo. Pero el solo hecho de proponerlo es gravísimo.
Los nuevos dirigentes del Partido Liberación Nacional tienen una forma poco democrática de entender el juego político.
Fernando Sánchez ha sido considerado el Delfín de los Arias. Más parece el Del Fin de los Arias. Siendo diputado podrá mantenerse navegando el tiempo que le queda, si mantiene un bajo perfil. Vamos a ver qué futuro le espera.
A Kevin, en este drama, me temo que le espera un rol bastante ingrato: ser el chivo expiatorio, el malo de la película. Si antes tenía enemigos (y muchos dentro del PLN) ahora todos sin excepción piden su cabeza esperando que esta —como la de María Antonieta— calme el enojo el pueblo. Así, el culpable de esas ideas tan maquiavélicas y antidemocráticas será la joven promesa que —como muchas promesas— no se cumplirá. Las novatadas en política se pagan con el ostracismo.
Que no nos engañen. Leamos bien el guion de esta película de horror: los malos no son Kevin y Fernando. Ellos solo querían mostrar su temple, su vigorosa agresividad política. Buscaban congraciarse con quienes hoy los dejan solos, aislados, perdidos.

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