Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 9 Mayo, 2013

Ante foros internacionales una forja de intereses se colude para hacer creer que aquí se practican las libertades de pensamiento y expresión. Y no es así


De cal y de arena

Periodismo, Estado y empresas

El derecho a la información y el derecho a la libre expresión del pensamiento —marco en que florece la libertad de prensa— son parte del rico y amplio acervo construido por la sociedad moderna en torno a los Derechos Humanos.
Su vigencia, su ejercitación, su integridad no está amenazada únicamente por la acción del Estado. Está amenazada también por el uso y el abuso de los propios medios de comunicación cuando subordinan estos Derechos Humanos a su visión de lo que deben ser la política, la economía y la forma y atributos de las instituciones del Estado.


En Costa Rica, para situarme en nuestro patio, los vientos de fronda que soplan sobre el derecho a la información y a la libre expresión del pensamiento no proceden solo del Estado; proceden también —vaya ironía— de concentraciones empresariales construidas como herramienta para imponer determinada visión del país así sea al precio de deformar los contenidos que definen e identifican la esencia de un periódico.
No cabe generalizar, mas sí recalcar, cómo aquí cómo se impone la invisibilización de determinados asuntos (La Nación esfumó de sus páginas toda referencia a un penoso caso que se le sigue por supuesta comisión de delito fiscal), se proscriben las opiniones “incómodas” o heréticas (como en los años de la proscripción del comunismo), se propagan verdades a medias y se hacen añicos los principios fundamentales de la deontología del periodismo de modo que al final de la cadena lo que se entrega es una información sesgada, ni equilibrada ni veraz.
Ante foros internacionales una forja de intereses se colude para hacer creer que aquí se practican las libertades de pensamiento y de expresión sin restricciones a la hora de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, a tono con los mandatos de los tratados internacionales sobre Derechos Humanos. Y no es así.
La Directora General de la UNESCO participó en la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa este 3 de mayo. Clamó por el respeto a la integridad del profesional del periodismo convencida de la irrenunciabilidad del principio de la información veraz y plural y de que “sin libertad de prensa la sociedad es muda, ciega y sorda”.
Posiblemente no le enteraron de que so pretexto de regular la comisión de delitos informáticos, por poco cuaja la imposición de una mordaza para callar al periodista ante conductas de funcionarios públicos reñidas con la ley y que es por una reacción corajuda del gremio que se frustra la colusión de intereses que le apadrinaba y en la que se involucraban incluso quienes ante ella hicieron profesión de fe libertaria. Posiblemente no le relataron los crímenes de Ivannia Mora y de Parmenio Medina ni le enteraron de que aquí también se “mata” al periodista cuando le cortan la lengua o la mano para que no informe de ciertos temas lesivos al interés del medio ni de que amén de la autocensura también hay purgas en los equipos a cargo del periodismo de investigación en aras de no enlodar el patio de quienes entienden la libertad de prensa como libertad de empresa.

Álvaro Madrigal