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Lunes 11 Enero, 2010

Para verdades el tiempo…

Asumí desde hace una semana el cargo de defensora de los habitantes con la ilusión de servir a mi país en esta noble tarea que significa interceder por todas aquellas personas afectadas ante una acción u omisión de la administración pública. Un reto que requiere tender puentes para la construcción de un Estado más inclusivo y por ende cada día más respetuoso de los derechos de sus habitantes.
Desde el momento de mi nombramiento y posterior juramentación, me he concentrado en colocar los bastiones de una Defensoría cuyo centro de atención sea la persona; una Defensoría de puertas abiertas, que mantenga un contacto permanente con los y las habitantes de todas las regiones del país, cercana a sus necesidades, y sobre todo, a buscar el anhelo de miles de costarricenses que requieren que la institución incida, a través de la persuasión, el convencimiento e incluso la denuncia, en el mejoramiento de la calidad en la prestación del servicio público.
Ese será uno de los ejes centrales que orientarán la presente gestión, el cual será complementado con la búsqueda de espacios de participación ciudadana que permitirán a la población disponer de la información necesaria para conocer sus derechos y responsabilidades y, con ello, gestionar sus reclamos a través de los mecanismos legales existentes en un Estado de derecho.
Quiero ocuparme de construir una Defensoría de los Habitantes sin paredes, que pueda no solo escuchar y atender los reclamos de la gente sobre la cosa pública, sino también interceder en la búsqueda de soluciones, de respuestas institucionales a las peticiones formuladas.
Tengo una hoja de vida dedicada al trabajo en el servicio público y una preparación académica que me permite afrontar con responsabilidad esta tarea ciudadana y, estar segura de que los resultados de la gestión, puedan ser evaluados cotidianamente por los propios habitantes. El país necesita acciones y no solo preocupaciones; requiere hechos y no palabras… para verdades el tiempo.
Recientemente he sido objeto de críticas que no son propias de mi función como defensora de los habitantes, sino simplemente porque conozco al señor Presidente de la República por más de 30 años. Me parece que son declaraciones desafortunadas que hacen denotar una falta de madurez y pérdida de la objetividad. Por supuesto que entiendo que estamos en una coyuntura política que permite que grupos intenten sacar provecho para llevar aguas a sus propios molinos o incluso, estar en contra por estar en contra.
No obstante, estos actos que pretenden confundir a la población e irrespetar o desconocer el resultado de una elección, apegada en todo momento a la legalidad y al procedimiento establecido, tiene como fin llamar la atención en detrimento del respeto a la institucionalidad.
Como mujer y defensora de los habitantes de la República escucharé la crítica argumentada, sin ofensas, pero sobre todo aquella, que realmente aporte para la construcción de una sociedad más igualitaria, solidaria, incluyente y respetuosa de los derechos de los y las habitantes.

Ofelia Taitelbaum
Defensora de los habitantes de la República