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Viernes, 23 de agosto de 2019



EDITORIAL


Para terminar de emerger

| Sábado 13 junio, 2009




El Banco Mundial sostiene que Costa Rica puede, en diez años, si se lo propone, salir del grupo de naciones emergentes duplicando su Producto Interno Bruto

Para terminar de emerger

La idea de que Costa Rica pueda, en diez años, pasar de ser una nación emergente a una con mayor riqueza, es una estimulante y buena noticia, sin duda, y especialmente si nos llega en momentos como el actual en que salir adelante de la crisis exige una actitud positiva y la conciencia clara de que, a veces, sobre todo si se encauzan bien la creatividad y la energía, de las crisis es de donde emergen grandes cambios.

La buena nueva la anuncia el Banco Mundial luego de un estudio que le solicitara nuestro ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, según una nota de LA REPUBLICA de ayer. Esa entidad considera que este país cuenta con características idóneas para ello si se le suman otras que habría que impulsar. Sostiene el Banco que Costa Rica tiene un historial exitoso, está bien dotada de instituciones, de recursos humanos, riquezas naturales y de un Estado de derecho.

A lo anterior habría que agregar, para completar la fórmula que nos permita el cambio, hacer de la competitividad una alta prioridad creando por ley un ministerio encargado, avanzar en materia de concesiones, transformar el Ministerio de Ciencia y Tecnología en la entidad de transferencia del conocimiento, abortar la alta tasa de deserción de educación secundaria y revisar los procedimientos costosos y obsoletos que rigen la actividad empresarial.

Si bien es cierto la tarea para el logro de estos cinco puntos no resulta fácil, es factible. No obstante, algunos de esos aspectos deberían analizarse con detenimiento. Si bien la estrategia de otorgar en concesión algunas obras públicas que urgen pueda ser indicada si el país no cuenta con los recursos económicos para hacerlas o debe destinarlos a otros propósitos, la realidad ha mostrado que tiene esa figura una historia nacional de fracaso.

Por otra parte, uno de los aspectos señalados reviste gran complejidad puesto que el punto que se refiere a como “abortar la alta tasa de deserción de educación secundaria” no se logra mediante una única acción, como podría ser el acertado programa Avancemos, extendiéndolo a una cada vez mayor cantidad de familias pobres, sino que exige atender otros aspectos que se sabe intervienen en la deserción de estudiantes aun si sus familias se encuentran haciendo el esfuerzo necesario para enviarlos al colegio. Esto involucra de lleno la actitud, formación y remuneración de los educadores.