Ortega vuelve a viejos modos de ‘dictadura light’ en Nicaragua
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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, está retrocediendo a actitudes de los años ochenta: reprime a la oposición, acumula riquezas y choca contra Estados Unidos. Es una “dictadura light”, dijo Adam Isacson, asociado sénior de Política de Seguridad Regional en la Oficina para Asuntos Latinoamericano en Washington.

Solo en los últimos días, incondicionales de Ortega en la Corte Suprema ordenaron la destitución de 28 legisladores de la oposición y el presidente nombró a su esposa como candidata a vicepresidenta en las elecciones de noviembre. A los observadores extranjeros se les prohíbe el acceso a la votación.

“Es una concentración total, completa del poder y la eliminación de cualquier tipo de control o restricción a su autoridad”, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. “Llevó algo que ha estado en marcha durante mucho tiempo al extremo, lo que ha causado gran preocupación”.

Casi cuatro décadas después de que su movimiento sandinista derrocó la dictadura de Anastasio Somoza y libró una guerra civil con los Contras nicaragüenses respaldados por Estados Unidos, Ortega mantiene su crítica a los “yanquis” del norte, a quienes culpa por gran parte del conflicto en el empobrecido país centroamericano.

Esta semana, Estados Unidos anunció que está “sumamente preocupado” por la restricción a la democracia de Nicaragua y anteriormente había emitido una advertencia de violencia potencial durante la elección del 6 de noviembre. En junio, el gobierno expulsó a tres funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU.

Apoyo masivo

Carteles publicitarios con el retrato del líder de 70 años llenan el país con lemas como “Larga vida a la revolución” y “Nicaragua: cristiana, socialista y solidaria”. Durante un discurso del 19 julio para conmemorar la revolución de Nicaragua, miles de personas se congregaron en Managua, la capital del país, vitoreando el nombre de Ortega.

Tras los discursos del presidente venezolano Nicolás Maduro y el vicepresidente cubano Miguel Díaz, Ortega dijo que su gobierno, la revolución, “nació del pueblo y sigue viva porque produjo cambios radicales en la nación”.

Ortega buscará su tercera elección consecutiva y su cuarta presidencia en total en la elección de noviembre. Lidera una reciente encuesta realizada por Borge y Asociados con un 44% de la preferencia del electorado. Ninguno de sus rivales contó con un apoyo que alcanzara dos dígitos, reveló la encuesta.

Escepticismo empresarial

No todo se hace a la manera de Ortega. El sector privado del país, aliado durante mucho tiempo con su administración, ha criticado sus maniobras políticas recientes.

En una declaración publicada en su sitio web, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) señaló que las sentencias recientes de la Corte hacen necesario que “se fortalezca la democracia representativa, el pluralismo político y la división e independencia de los poderes del Estado”.

José Adán Aguerri, presidente del Cosep, manifestó su preocupación por la expulsión de los funcionarios de la embajada de Estados Unidos e instó al gobierno a invitar a observadores internacionales a las elecciones.

La propuesta por la reelección de Ortega podría recibir un estímulo de la economía. Mientras sus aliados, Maduro y el presidente ecuatoriano Rafael Correa, enfrentan recesiones económicas por la caída de los precios del petróleo, Nicaragua es un importador de crudo que se beneficia con el bajo precio del combustible.

Ortega ha moderado sus políticas socialistas de reformas agrarias y de nacionalización, pero no ha logrado descongelar las relaciones con Estados Unidos.



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