Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 23 Septiembre, 2013

Datos del Banco Central indican que en solo software Costa Rica exportaba en el año 2000 $28 millones y en 2012 eso había crecido a $370 millones


Nuestros empresarios en tecnología

Los años pasan y los nietos crecen. Este año nuestro nieto mayor que ya había terminado su primer año en ingeniería de sistemas buscó la oportunidad de un trabajo-aprendizaje en una de las empresas costarricenses que producen y exportan programas para cómputo.
Conocí esa realidad productiva cuando fui Presidente. Encontré entonces que había un importante grupo de empresas de costarricenses que competían a nivel internacional en ese campo gracias al ingenio, el conocimiento y el espíritu empresarial de sus fundadores y funcionarios. Aquello me llenó de entusiasmo.
Por eso les dimos seguimiento y apoyo a esos valiosos esfuerzos, fruto por supuesto de nuestra educación superior y de la capacidad de organizar empresas y tomar riesgo de sus fundadores. Colaboramos con ellos con el programa PROSOFT del BID que les permitió participar en cursos, realizar estudios y también establecer certificación de calidad de sus tareas; y lanzamos el Programa Impulso para coordinar los esfuerzos del gobierno en dar aliento a este importante desarrollo.
Es evidente que el mérito es todo de esos empresarios y de sus sucesores y por ello no se hace justicia cuando se cree que el desarrollo tecnológico actual es fruto solo de las zonas francas y de la inversión externa. No, una parte muy importante de ese desarrollo es producto de jóvenes tecnólogos nacionales y de inversionistas locales que tomaron el riesgo, en muchos casos, de financiar sus esfuerzos iniciales o su crecimiento.
Mi nieto Sebastián consiguió una pasantía en TECAPRO adonde mucho aprendió. Por esa razón tuve oportunidad de volver a conversar con su socio fundador don Alexander Mora. Pude entonces constatar el gran progreso que en este sector se ha producido. Don Alexander define TECAPRO como “la primera empresa de base tecnológica y pionera en el desarrollo de software en el país, la prueba fehaciente de que más allá de capital, lo que se requiere para arrancar un negocio de éxito es mucha fe, una fe a toda prueba en las propias capacidades”. Hoy además de software, exporta sistemas de información, aplicaciones móviles, así como servicios de seguridad, redes corporativas regionales y globales.
Los datos del Banco Central de Costa Rica nos indican que en solo software Costa Rica exportaba en el año 2000 $28 millones y en 2012 estas exportaciones habían crecido a $370 millones, se habían multiplicado por más de 13 veces en un periodo en el cual las exportaciones de servicios se multiplicaron por 2,8 y las de bienes por menos de 2. Claro, las exportaciones de servicios de “call centres” crecieron aún más que las de software y las de servicios empresariales, profesionales y técnicos varios aumentaron 5 veces.
El año pasado las exportaciones de software fueron un 90% de las de café. En abril de 2000 al inaugurar las instalaciones de CODISA soñé “que así como en el siglo XIX fuimos fruto del mercado internacional de nuestro café, en el siglo XXI podamos hacer un gran desarrollo humano fruto del intelecto costarricense en los mercados globalizados” y producto de ese sueño la Cámara del sector (entonces CAPROSOFT, hoy CAMTIC), acuñó la inspiradora frase que reza: “Software: El café del siglo XXI para Costa Rica”. Desde entonces, sobre antiguos cafetales se levantan las empresas costarricenses de software cuyo mercado es el mundo.
Felicitaciones y admiración para todos los empresarios nacionales en campo del software que con conocimiento y audacia nos empujan hacia la nueva economía del conocimiento.

Miguel Ángel Rodríguez