No lo compre, ¿imprímalo?
No queda más que seguir de cerca la impresión 3D, tecnología que revolucionará la forma en que creamos las cosas. Blomberg/La República
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No lo compre, ¿imprímalo?

Mucho se ha venido hablando acerca de la revolución industrial que generarán las impresoras 3D en los próximos años.
Una impresora 3D es una máquina capaz de producir piezas o maquetas a partir de un plano o diseño creado por computadora.
Los modelos actuales se basan en dos tecnologías: compactación — una masa de polvo que se acomoda por estratos— e inyección de polímeros —donde el material es agregado por capas—.
En los últimos años se han utilizado en la fabricación de piezas o componentes especializados en arquitectura, diseño industrial y metalmecánica.
Su uso se ha expandido al área de la medicina, donde permite crear prótesis de piernas, manos u otros miembros adaptados a las necesidades y características de cada paciente.
Los más futuristas auguran que las personas dejaremos de comprar nuestra ropa, calzado, aparatos electrónicos, casas y hasta automóviles en las tiendas y pasaremos a imprimirlos según nuestros gustos.
Sin embargo, a pesar de que ya existen empresas como la taiwanesa Kinpo Group que lanzó su modelo Da Vinci por $500 el año pasado, todavía tendremos que esperar varios años para que esta revolución ocurra.
El primer obstáculo por superar es encontrar el plano necesario para imprimir el artículo que deseamos, ya que debe ser creado mediante un software especializado.
La segunda barrera tiene que ver con el precio de las resinas o polímeros que utilizaremos para hacer nuestras creaciones, ya que hay de papel, cartón, metal, plástico y hasta madera.
En tercer lugar se encuentran los costos de producción asociados, como el consumo eléctrico y el espacio dedicado al almacenamiento de las partes.
Empresas líderes en el sector de impresión como Epson, anunciaron durante el CES 2014 en Las Vegas, que no incursionarán en la impresión 3D doméstica.
Así lo aseguró Minoru Usui, presidente de la gigante japonesa, quien dijo que desean crear máquinas más voluminosas que la Da Vinci y que permitan crear cualquier cosa, inclusive un automóvil.
Sin embargo, el sector industrial va más adelantado y ya ha comenzado a sacar provecho de esta tecnología.
La empresa china Winsun ha comenzado a imprimir casas de 200 metros cuadrados por unos $5.500, con base en un material que mezcla el cemento con fibra de cristal.
Los compradores solo tienen que elegir un modelo de vivienda según su presupuesto y la estructura estará fabricada al día siguiente.
Cuatro impresoras de 6,6 metros por diez metros son utilizadas para rociar la mezcla y construir las paredes, capa por capa, de las diez casas que pueden crear en un día.
Se espera que Estados Unidos se convierta en el principal mercado de 3D, seguido de Japón y Europa, así como China y Taiwán.
La consultora estadounidense IDC calcula que las ventas mundiales de impresoras 3D aumentará un 59% durante 2014 y que este mercado comenzará a madurar en unos años.

Johnny Castro
[email protected]
@La_Republica

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