Mucha administración cambiaria, bandas
Enviar

Mucha administración cambiaria, bandas invisibles

Se acerca 2015, con ello también la presentación de un nuevo Programa Macroeconómico, en donde casi todos esperan que por fin el Banco Central renombre el sistema cambiario y migremos a una flotación administrada.
Decimos que renombre, porque en la práctica la autoridad monetaria tiene los últimos nueve meses de realizarlo, ya que las bandas no tienen ningún sentido, al estar el piso en ¢500 y el techo en ¢861, mientras el tipo de cambio en el mercado mayorista ya está en ¢540 por dólar.


A muchos de los interesados en saber el “teje y maneje” del mercado cambiario en nuestro país —principalmente exportadores e importadores— les gustaría que el Banco Central tuviera reglas más transparentes respecto al tipo de cambio.
Con una flotación administrada, y con la gran cantidad de reservas internacionales que se tienen en este momento —unos $7.311 millones—, los jugadores de las variaciones del dólar versus el colón podrían programarse mejor para realizar sus compras o ventas de moneda internacional.
Otra situación curiosa del porqué el país ya debe tener flotación administrada es por la forma en cómo el Banco Central ha manejado esta variable macroeconómica en el último semestre.
Ellos no le llaman intervención, pero se le podría denominar “participación en el mercado para evitar fluctuaciones de volatilidad”, donde ha vendido unos $546,7 millones. De esa cantidad, más del 50% se los ha vendido al Sistema Público No Bancario, que, desde julio, está fuera del Monex.
Además, ha comprado para las reservas internacionales unos $226,8 millones. Si eso no es administrar, ¿qué es?
Nos parece correcto lo que ha hecho el Banco Central en este 2014 para controlar la volatilidad en el tipo de cambio, y es posible que veamos un poco más en 2015, pero sin los picos que se dieron a inicios de año.
El manejo del tipo de cambio del dólar, mediante el sistema de las bandas cambiarias, se hizo irrelevante para el mercado y postergar la salida de este esquema ya no tiene justificación, según afirman los analistas.
En los ocho años de estar vigentes, el tipo de cambio estuvo unido la mayor parte del tiempo al piso de la banda. Fue, a partir de este año, que se empezó a observar despegado del piso.
Desde enero, el dólar mostró ligeros incrementos, tendencia que continuó en febrero para luego recibir marzo en ¢554. Los siguientes meses se mantuvo cerca de los ¢540.
Por eso, así con todo lo que se ha hecho, sería de muy buen gusto financiero, olvidarnos del Sistema de Bandas Cambiarias que, desde el 17 de octubre de 2006 está en nuestro país, pero está muerto desde hace unos meses.
La banda cambiaria estaba destinada a ser una medida transitoria que abriría las puertas a la flotación administrada, sin embargo, este sistema ya tiene ocho años de vigencia.
Así que, como crónica de muerte anunciada, esperemos recibir la noticia a finales de enero, cuando el Banco Central por fin dé sepultura a las bandas y nazca en papel la flotación administrada, que hace rato vive en la práctica cambiaria.
 


Ver comentarios