En medio de un debate que continúa polarizando a sociedades enteras en América Latina, la escritora y defensora de la igualdad Marilyn Batista sostiene que el acceso real a un aborto legal y seguro sigue siendo una deuda pendiente con las mujeres.
Este domingo 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro.
En ese sentido, Batista, quien ganó la Medalla de la Defensa de la Comunicación, Derechos Humanos y Cultura del Colegio de Periodistas en el 2019, destaca que hoy día hay poca difusión sobre el derecho al aborto impune.
¿Cuál considera que es el principal desafío para consolidar el acceso real a un aborto legal y seguro en la región?
La religión, que resumo como el conjunto de creencias, prácticas y sistemas culturales que conectan a la humanidad con lo espiritual y valores morales, es el principal desafío para consolidar el acceso real al aborto legal y seguro en la región. Mientras el aborto se discuta desde la perspectiva de fe, creencias y dogmas, es difícil que se considere una práctica social dedicada a proteger y mejorar la salud de las mujeres; por lo tanto, al 50% de la población mundial.
¿Cómo conecta la lucha por el aborto legal con la equidad social y la justicia de género?
Desde las antiguas civilizaciones, el hombre estableció normas para regular la convivencia social, determinando comportamientos diferenciados entre hombres y mujeres con base en la religión y la tradición. Estas normas evolucionaron a las leyes que forman parte de nuestros sistemas jurídicos, siendo el cuerpo de la mujer sujeto de normas jurídicas, pero no el de los hombres, lo cual evidencia que la equidad social no va de la mano con la justicia de género. Se le restringe o prohíbe a la mujer el uso de anticonceptivos, la esterilización y el aborto, porque ha sido y es un área donde históricamente ha habido control social y discriminación.
¿Qué cambios culturales y educativos son necesarios para que el aborto deje de ser un tema estigmatizado y se convierta en un derecho garantizado?
Para que el aborto deje de ser un tema estigmatizado, hay que deconstruir las percepciones negativas y la desinformación que lo consideran moralmente incorrecto y socialmente inaceptable. También, dejar claro que el aborto no debe ser considerado un método anticonceptivo. Los embarazos se pueden prevenir y planificar, de manera que lleguen al hogar en las condiciones adecuadas de estabilidad económica, emocional y social.
¿Es suficiente la norma técnica sobre el aborto terapéutico?
No es suficiente contar con la Norma Técnica sobre la Interrupción Terapéutica del Embarazo en Costa Rica, que permite el aborto solo cuando hay un peligro para la vida o la salud de la madre y no se puede evitar por otros medios, porque hay poca difusión y capacitación para su aplicación. Además, debería ampliarse a embarazos producto de violaciones, relaciones incestuosas y niñas.
¿Qué opina de que los candidatos presidenciales señalen que la situación actual con la norma técnica no debe modificarse?
El aborto sigue siendo tabú en Costa Rica y ningún político quiere hablar del tema, aunque crean en el aborto libre.
A algunos, la doble moral los aleja de apoyar el derecho fundamental de que las mujeres tomen decisiones libres e informadas vinculadas a su cuerpo, ejerciendo así autonomía y control personal sobre su salud y bienestar. Los candidatos tienen conocimiento de que alrededor del 45% de los abortos realizados en el mundo son peligrosos y no se llevan a cabo bajo procedimientos adecuados. Entonces, si las mujeres, sin la venia de la Iglesia y los legisladores, van a concluir su embarazo, pues que tengan un acceso legal, seguro y adecuado para hacerlo.
No se trata de incitar ni promover el aborto, sino de aceptar que las leyes —o la ausencia de estas debido a conceptos morales e inmorales, pecado o redención— no aportan a la construcción de sociedades igualitarias.





































