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Sábado 24 Julio, 2010

Los jóvenes de la sociedad de hoy

La sociedad está conformada por la voluntad de todos nosotros. Somos parte de un proyecto de convivencia bastante elaborado, nuestras visiones de la moralidad son diversas y la vivencia ética es diametralmente compleja. Sin embargo, son a la vez más los puntos de unión que nos hacen luchar precisamente por tener una sociedad, un objetivo común y el bienestar del mayor número.
El poder de cada uno de nosotros es incalculable. Cuando decidimos ser parte de un proyecto, nos vinculamos. Ponemos al servicio de la colectividad y especialmente del que nos necesita, nuestras capacidades, fortalezas, debilidades, estrategias y visiones. Esa es la sociedad que hoy tenemos. Nunca antes en la historia podíamos tener algo tan claro, el poder de uno existe. La capacidad del individuo para influir en la toma de decisiones es real y por ende hay que aprovecharla.
Somos lo que aportamos. Antes del polémico referendo para aprobar el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, se decía que el joven costarricense no se vinculaba a la política, que no le interesaban los temas nacionales y que su participación en la sociedad era realmente preocupante por la visión negativa del rumbo del país. Ese polémico tema, nos abrió la puerta para una discusión que solo vino a enriquecer nuestra sociedad, ya que eliminamos el mito planteado, ya los simpatizantes del SI y del NO vieron como los jóvenes nos vinculábamos y sosteníamos debates públicos de altura para defender nuestras posiciones. Así que la gran ganadora fue Costa Rica.
Temas polémicos han hecho que nos vinculemos a causas donde somos los jóvenes los que estamos aportando junto a diversas generaciones de individuos que nos permiten aprender junto a ellos. Esta es la única forma en que podremos construir una mejor democracia, ya que solo a partir de una emulación del antiguo Agora ateniense (donde grandes y jóvenes daban espacio al diálogo, se permitían interactuar y mejorar la convivencia en sociedad), lograremos nuevos liderazgos responsables para la democracia costarricense de la que hoy somos dignos herederos.
Las vinculaciones que los jóvenes de hoy estamos aceptando como nuestras, son nobles y altruistas y nos permiten decir, con total certeza, que el país tiene futuro. Tenemos una preocupación por la sostenibilidad ambiental, por mejorar nuestras capacidades intelectuales, nos preocupa la distribución de los ingresos, el rol del parlamento en nuestras vidas y la forma en que definimos nuestra identidad cultural.
Los jóvenes hemos decidido enfrentar el reto que la historia nos pide que juguemos, el secreto para que como sociedad crezcamos, es que no cerremos la puerta a las ideas frescas que traemos, pero sobre todo, no se vale que creamos que por ser jóvenes tenemos derecho a todo, también tenemos que aprender de las lecciones vividas, emprender nuestras propias luchas con pasión para defenderlas y afrontar con gallardía las consecuencias de nuestros actos. Solo así la participación juvenil tendrá sentido.

Jorge Rodríguez Vives
Internacionalista
[email protected]