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Jueves 17 Marzo, 2011



La politización histórica de los altos mandos en la CCSS, en detrimento de las condiciones técnicas, agrava sus carencias actuales, además de la falta de auditorias de control de calidad de los actos y procedimientos en salud

La gestión administrativa de la CCSS

Durante las últimas semanas los lectores de los diarios nacionales han sido informados con noticias, reportajes y artículos referentes a la gestión administrativa en el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja Costarricense de Seguro Social, en lo concerniente a la sostenibilidad de los fondos de pensiones.
Se señalan debilidades, en el proceso de gestión administrativa que, desde mi perspectiva, llevan décadas. Algunas causas de esta falencia pueden ser: fallas en la planificación, aumento desproporcionado de beneficiarios, baja en el número de contribuyentes y mala elección en las alternativas de inversión de los fondos.
Lamentablemente, los yerros en la gestión administrativa no solo se arraigaron en la oficina de pensiones, también afectan al régimen de enfermedad y maternidad. Cotidianamente se reportan insatisfacciones y maltratos a los asegurados; carencias en materiales, equipos, medicamentos, infraestructura y listas de espera que inciden directamente sobre la calidad de la atención en salud.
Muchas causas pueden esgrimirse por los políticos de turno, además de las antes señaladas, pero probablemente el principal factor disparador de crisis lo constituye la poca eficiencia administrativa del quehacer clínico en los centros de atención en salud.
Los funcionarios administrativos no han demostrado capacidad para establecer un sistema de atención eficaz y equitativo, con tiempos de espera razonables. La otra parte del sistema de atención, los profesionales, en su mayoría no tiene la formación requerida para administrar los servicios de salud, ya que su principal misión es la atención del paciente. Esta debilidad administrativa, refleja la falta de políticas y planificación desde el nivel central, con consecuencias sobre la economía y la calidad de atención del sistema.

Esta debilidad, desde mi perspectiva, podría haberse justificado en los albores de la institución, pero no después de 60 años de existencia. Más bien es la politización de esta noble institución la que agrava y fomenta las carencias actuales. Señalo condiciones, a modo de ejemplo, que se presentan dentro de los niveles jerárquicos de la pirámide de mando.
La presidencia ejecutiva lamentablemente es un puesto político, cuyo nombramiento no exige un perfil mínimo de competencias técnicas en materia de salud.
En la junta directiva se repite el fenómeno. La mayoría de los puestos cumple un compromiso político. En cambio, debería ser una junta profesionalizada y técnica, que incluya un economista, un planificador, un epidemiólogo, un estadístico y otros profesionales relacionados con la salud.
Este ente representa la autoridad superior, la cual debe ser capaz de establecer y dar la directriz de las políticas nacionales en los servicios de atención en salud de la CCSS.
Al igual que los casos anteriores, el nombramiento del gerente se sustenta en el apoyo político, no en la calidad técnica.
Los tres niveles de atención en salud representan el campo de aplicación de las políticas en esta materia. Es aquí donde el asegurado, razón de ser de la Institución, acude en busca de soluciones para su salud integral, para una mejor calidad de vida.
Si en los niveles jerárquicos superiores hay funcionarios a los cuales no se les exigen competencias, es de suponer que, por razones a veces imponderables, en los demás niveles la situación se repite. Quizás por ello algunas veces un asegurado se pregunta, ¿Cómo este funcionario brinda atención al público?
La CCSS en un intento por mejorar la producción y la utilización de los recursos materiales y humanos, introdujo los compromisos de gestión; sin embargo estos se enfocan en cuantificar los servicios prestados por encima de la calidad. No existen auditorias de control de calidad de los actos y procedimientos en salud dentro de la institución, ante lo cual cabe la pregunta, ¿tendrá el sistema de salud la suficiente madurez para iniciar la implementación de auditorias médicas de control de calidad del acto médico?
Una forma de respuesta a la pregunta planteada, demostrando su necesidad, son las Guías de Procedimientos o Normas de atención con que cuenta la CCSS, las cuales deben ser de acatamiento y cumplimiento en los centros de atención en sus tres niveles.
Considero que otra herramienta que puede ser utilizada para mejorar la administración de la prestación y calidad de servicios de salud, es uso de agendas y bases de datos de pacientes priorizados, lo que permitiría la rápida localización del usuario para ofrecerle la atención.
Lo anterior facilitaría la reducción de estancias hospitalarias prolongadas e innecesarias; cuyo costo diario por paciente asciende a 700 mil colones. Se podría reducir el ingreso de pacientes a los hospitales en espera de que se les efectúe un tratamiento, una cirugía o un examen diagnóstico.
Existen muchas medidas que podrían plantearse para mejorar la gestión administrativa, directamente relacionada con la atención de pacientes, sin embargo requeriría de la participación de expertos.
Hago un llamado de atención a todos aquellos actores involucrados y comprometidos con nuestra benemérita Institución. Conjuntamente debemos buscar un horizonte que nos permita enrumbar la seguridad social, orgullo del país, bastión de nuestras conquistas históricas, sociales, políticas, y económicas.

Gerardo Quirós Meza
Médico cirujano vascular - Catedrático UCR
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