Enviar
Viernes 19 Marzo, 2010

Información = Vida

La limitación en el acceso a los servicios en salud sexual y en salud reproductiva está estrechamente ligada con la pobreza. El acceso a la salud no puede ser negado a las personas con situaciones socieconómicas desventajosas.
El sida no distingue entre hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, africanos y latinoamericanos, adultos, adultos mayores, niños o niñas. La única distinción se hace entre personas preparadas para prevenirlo, y personas no preparadas.
En un estudio con 1.065 adolescentes, efectuado por Paniamor, el MEP, Hivos y el Seguros Social, se reveló que algunos menores costarricenses comienzan sus relaciones sexuales entre los 11 y los 12 años. Estos datos son escalofriantes ya que no solo existe alta posibilidad de embarazos a corta edad, sino el riesgo de que ambos adquieran alguna ITS. En los últimos diez años, nuestro país ha visto el nacimiento anual de entre 14 mil y 16 mil hijos de madres menores de 18 años.
Los jóvenes son la clave de la lucha contra el VIH y sida, pero deben contar con apoyo y capacitación para protegerse del virus, y esa información debe ser veraz y sencilla.
En estos días Costa Rica fue sede del CONCASIDA y ahí quedaron plasmados los principales y grandes retos que tiene la región en materia de detención de la propagación y feminización de esta pandemia.
A pesar de la ausencia de datos contabilizados actuales por el Ministerio de Salud, según del 15° Estado de la Nación, en 2008, la tasa de personas que vivían con sida en el país fue de 4,2/100 mil habitantes (187 individuos). Con un total de 2.726 ITS, de las que un 6,85% corresponden a casos de sida.
El dato de los miles de embarazos indeseados y el lamentable aumento de casos de VIH/sida en jóvenes
y adolescentes en el país, debe movernos a derribar el miedo como principal barrera para atacar este flagelo como lo ha afirmado durante el presente mes el presidente de la República, Oscar Arias Sánchez. “Nuestras opciones son tan crudas como simples: o tenemos una juventud sexualmente activa e informada, o una juventud sexualmente activa e ignorante”, Afirmó.
Es por ello que reitero la necesidad de discutir el proyecto de ley presentado por esta servidora para introducir un capítulo sobre derechos en salud sexual y en salud reproductiva en la Ley General de Salud y cuyo objetivo es establecer un marco regulatorio para hacer efectivo el pleno ejercicio de los derechos en esta materia.
Es lamentable cómo algunas personas se contradicen al indicar que se hace necesario detener la propagación de las ITS en el país, incluyendo el VIH y sida, pero se niegan a escuchar, a dialogar, a informarse y a razonar al respecto.
Lo más difícil es precisamente la lucha contra la muerte social que enfrentan las personas que viven con VIH y sida, la lucha contra la ignorancia. La falta de sensibilización de la sociedad.
La negación a hablar, a discutir y hasta a disentir, conlleva a más dolor e injusticia. Una sociedad que no prioriza en materia de salud sexual y salud reproductiva, corre el riesgo de hacer realidad el presagio de Nelson Mandela “Si no nos unimos, el sida puede hacer desaparecer a la especie humana”.
Con esta conciencia social hemos trabajado desde hace ya varios años en la implementación de políticas en salud sexual y en salud reproductiva. Dichosamente, en las últimas semanas nos han dado la razón; pero faltan normas y acciones.

Ana Helena Chacón Echeverría
Diputada PUSC