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¿Fortalecer Tributación?

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En épocas de campaña electoral se escucha recurrentemente a los políticos que debe “fortalecerse” a la Administración Tributaria para disminuir la evasión fiscal, como parte de las soluciones para paliar el déficit fiscal. Y yo me pregunto, ¿qué significará “fortalecer”?
Cuando se dice esa frase alegremente parece olvidarse que en los últimos tres años el secreto bancario a efectos tributarios desapareció; se olvida que en setiembre del año pasado se aprobó la Ley de Fortalecimiento Tributario que incluye una serie de normas que incluso rayan en la inconstitucionalidad, como por ejemplo que Tributación pueda hacer cobros forzosos sin que exista ni siquiera una revisión administrativa que valide el acto, o en otras palabras, “pague y después se queja”; se pretende que las sociedades anónimas dejen de serlo y haya que declarar los accionistas de todas las sociedades, incluso unas 400 mil que ni siquiera son contribuyentes; se olvida el aumento drástico e irracional de sanciones por incumplimiento de suministro de información, cuyo mínimo es en muchos casos, incluso superior al impuesto sobre la renta declarado por el contribuyente; se olvidan las nuevas obligaciones de registros electrónicos que costarán millones de colones en la modificación de sistemas de cómputo de cientos de empresas; se olvida la emisión de un reglamento a una ley que ni siquiera existe sobre precios de transferencia, creando una obligación millonaria para todas las empresas que califiquen, incluidas las de Zona Franca que ni siquiera son contribuyentes; y una larga lista de cosas más.
Si por lo menos todas estas medidas hubieran producido un aumento en la recaudación podría tener algún sentido, pero lo cierto es que tampoco ha ocurrido. Entonces, el frío no está en las cobijas, no es cierto que haya que fortalecer aún más la Administración Tributaria para disminuir la evasión, lo que hace falta es que Tributación haga su trabajo, pero que lo haga bien, y no como sucede ahora, que con una prepotencia intimidadora fiscaliza siempre a los mismos por comodidad, aplicando criterios muchas veces irracionales, arbitrarios y abusivos, que en muchas ocasiones han sido otorgados por la normativa que la misma Tributación ha impulsado.


Rafael Luna
Abogado tributarista
[email protected]

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