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Lunes, 18 de marzo de 2019



FORO DE LECTORES


¿Es conveniente eliminar un modelo eléctrico que ha dado resultados?

| Jueves 24 junio, 2010


¿Es conveniente eliminar un modelo eléctrico que ha dado resultados?

Había una vez un país en desarrollo, que tenía los siguientes indicadores del sistema eléctrico: tenía el 99% de cobertura, contaba con precios por debajo de la media de América Latina, había generado en promedio el 95,11% de su electricidad en los últimos 26 años con fuentes renovables. Además tenía alta calidad y confiabilidad, que lo había llevado a que industrias electro intensivas y de alta tecnología se establecieran en el país, incluso el máximo jerarca de la empresa líder mundial en fabricación de componentes de computadoras indicó que era el lugar del mundo donde recibía el mejor servicio eléctrico.
Ese país contaba con un sistema de subsidios entre sectores de consumo que hacía que los usuarios de menos consumo y potencialmente de más bajos ingresos tuvieran menores tarifas. Unido a lo anterior, se tenía un sistema de planificación de largo plazo que optimizaba el uso de los recursos energéticos desde la perspectiva nacional, la mayoría de las instituciones y empresas participantes aplicaban una gestión ambiental responsable y de alta calidad.
Lo antes indicado se refiere al caso del sistema eléctrico de Costa Rica y cada una de las afirmaciones tiene sustento fáctico. Como todo modelo humano el sistema eléctrico puede tener debilidades o restricciones, lo cual con objetividad y pensando en el bien de la sociedad costarricense actual y futura podrían ser subsanadas.
Es fundamental que el país analice de forma rigurosa y sin etiquetas o posiciones preestablecidas el futuro del sector eléctrico del país. Las reformas económicas de corte neoclásico para los sistemas eléctricos son complejas, tienden a desestimular fuentes renovables, elimina o hace poco factible la solidaridad social, subutilizan los recursos energéticos nacionales, afectan el ambiente en mayor proporción y los usuarios son los que tienen que pagar los costos adicionales por la complejidad institucional (costos de transacción).
En esos modelos, la llamada competencia no se llega a dar, lo común es la creación de oligopolios, por lo cual los beneficios de la supuesta mejora en la eficiencia son menores a los beneficios de las economías de coordinación que se pierden con los sistemas verticalmente integrados. Por otra parte, los incentivos para las fuentes renovables convencionales y con mayor razón fuentes nuevas, son difíciles que se puedan aplicar, dominando la incertidumbre y elevando la prima por riesgo que deben asumir los desarrolladores en las decisiones de inversión. El sistema eléctrico de Costa Rica, incluso el centroamericano son pequeños, la competencia por medio de mercados requiere entre otras condiciones de sistemas eléctricos grandes.
El país puede lograr un sistema eléctrico con las virtudes del actual, ajustando las restricciones y deficiencias que se tienen en la actualidad como: eliminar los límites a la generación privada con fuentes renovables, fomentar la generación distribuida, estimular la inversión mediante diferentes mecanismos financieros, definir precios más justos para las partes, mejorar la regulación, la rectoría, la transparencia y la supervisión.
Lo anterior permitiría al país seguir haciendo una planificación de largo plazo, manteniendo al ICE como responsable del suministro eléctrico. Además daría la posibilidad de sacar ventaja en el mercado regional al comprar y vender electricidad en mejores condiciones.
Ante las inversiones requeridas en el sector eléctrico y la función estratégica que este sector tiene, el marco normativo y las reglas del juego deben ser sencillas, creíbles y con bajos costos de transacción para los participantes.
Un cambio abrupto en el modelo eléctrico nacional no es justificable y menos prudente, busquemos el camino costarricense y no modelos importados de paquete, que no tienen en cuenta el contexto, los logros y la realidad del país.

Roberto Jiménez Gómez
Economista
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