- Resumen de la columna anterior (Parte I)
En la columna anterior señalé lo siguiente:
- El subsector eléctrico nacional, al igual que el resto del sector energético del país, fue diseñado, en lo fundamental, en el siglo pasado, por lo que requiere adecuarse a los grandes cambios que han venido ocurriendo en el mundo (incluyendo los cambios tecnológicos).
- Es necesario realizar varios tipos de modificaciones para hacer esta adecuación a los nuevos tiempos. Unas requieren cambios en el marco jurídico actual y otras no.
Dentro de las modificaciones que no requieren cambios en el marco jurídico se encuentran los necesarios cambios en la política energética, particularmente en aquellos objetivos claves cuyos cambios conducen a un impacto significativo que potencia el desarrollo económico y social del país.
Entre los cambios importantes que se requieren en el sector energía se encuentran los siguientes:
- Una reducción de los costos de la energía.
- Un aumento la seguridad energética.
- Un aumento de la sostenibilidad (económica, social y ambiental).
En el caso específico del subsector eléctrico, y para lograr avances significativos en los objetivos anteriores, uno de los muchos cambios que se deben realizar en la política energética nacional es la sustitución del creciente consumo de los caros derivados de petróleo importados en el subsector eléctrico (búnker y diésel) por gas natural (de preferencia nacional) como combustible puente para proveer la energía firme de respaldo que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) requiere.
Esta sustitución de los caros búnker y diésel importados por gas natural para proveer la energía firme en el SEN sería para los fines siguientes:
- Proveer un respaldo energético al sistema eléctrico mucho más barato, con mayor seguridad energética y con menos emisiones al ambiente (incluyendo la reducción de los gases de efecto invernadero que impactan el cambio climático). Este tema fue analizado en la columna anterior (Parte I).
- Potenciar una mayor instalación de fuentes renovables de energía de bajo costo y, en particular a aquellas fuentes que son las más baratas, pero que, por su naturaleza misma, son intermitentes (como la solar y la eólica) o altamente dependientes del estado de la naturaleza para generar electricidad (como la hidroeléctrica que es fuertemente impactada por las variaciones del clima y el cambio climático). Este tema es analizado en esta columna (Parte II).
- Sustitución de los caros búnker y diésel importados por gas natural en las plantas térmicas del ICE para potenciar una mayor instalación de las fuentes renovables de energía con menor costo, mayor seguridad energética y mayor sostenibilidad
La instalación de mayor cantidad de fuentes renovables de energía, y en particular las intermitentes (como la solar y la eólica) y las altamente dependientes del clima y fuertemente impactadas por el cambio climático (como la hidroeléctrica), requiere de la instalación de una mayor capacidad de generación de energía firme de respaldo para garantizar un suministro eléctrico confiable y estable.
Por su propia naturaleza, las fuentes renovables de energía no siempre están plenamente disponibles para generar electricidad debido a las variaciones de las condiciones externas (clima, intermitencia, etc.), las cuales provocan que su producción eléctrica fluctúe según sus características y las variaciones del estado de la naturaleza.
Esta situación de una oferta eléctrica de las energías renovables que no se puede controlar en cuanto a sus variaciones y fluctuaciones imprevistas se hace todavía más compleja de manejar debido a que la demanda de electricidad también varía y fluctúa en el tiempo (incluyendo diariamente).
Las fuentes intermitentes de energía (en particular las solar y la eólica) son las que están experimentando por mucho el mayor y más rápido crecimiento en el mundo debido a su creciente competitividad en costos frente a las otras fuentes, sus importantes beneficios ambientales, su rápida construcción y su implementación gradual por etapas conforme vaya aumentado la demanda.
La disminución de costos, impulsada por los avances tecnológicos y las economías de escala, hace que las energías solar y eólica sean cada vez más atractivas para los consumidores y las empresas de servicios públicos.
Además de proveer energía firme de respaldo a los sistemas eléctricos actuales que existen en el mundo (a excepción de Costa Rica y algunos otros países subdesarrollados que utilizan los caros búnker y diésel importados), el gas natural desempeña un papel muy importante en la transición a las energías renovables, suministrando respaldo energético para posibilitar la realización de una mayor instalación de fuentes renovables en los sistemas eléctricos.
En el mundo, el gas natural actúa como combustible puente y facilita una mayor adición e integración de fuentes de energía renovables variables e intermitentes, como la solar y la eólica, que son las de más bajo costo actualmente en el mundo. Lo mismo ocurre con aquellas fuentes de energía que son altamente dependientes del clima, como la hidroeléctrica.
Su rol para proveer energía firme de respaldo se da para los momentos o épocas cuando las fuentes renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, etc..), por sus propias características, bajan su nivel de generación o no están disponibles debido a las variaciones y fluctuaciones continuas que ocurren en el estado de la naturaleza, lo cual garantiza la estabilidad y la confiabilidad del suministro de electricidad.
Las plantas eléctricas de gas natural pueden entrar rápidamente en operación o ajustar de inmediato su producción para compensar las variaciones y las fluctuaciones que tienen las energías renovables que dependen del estado de la naturaleza (climáticas, intermitencias, etc.), garantizando un suministro de energía constante y confiable de bajo costo.
En la transición hacia las energías renovables, el gas natural actúa como un combustible puente de bajo costo, alta seguridad energética y menores emisiones al ambiente, proporcionando un respaldo de energía firme (disponible todo el tiempo) confiable y flexible para los momentos cuando la producción de energía renovable es baja como resultado de su dependencia de las condiciones de la naturaleza (climáticas, intermitencias, etc.).
Sus propiedades de combustión relativamente más limpias en comparación con el carbón y el petróleo, junto con su capacidad de ajustar rápidamente la producción según las necesidades, lo convierten en un valioso complemento para las fuentes renovables de energía, incluyendo las intermitentes, como la solar y la eólica, que son la de más bajo costo actualmente.
La energía hidroeléctrica depende totalmente de la disponibilidad de agua en los cauces de los ríos, la cual fluctúa debido a las variaciones de los patrones climáticos y los cambios estacionales, los cuales están siendo cada vez más afectados por el aceleramiento del cambio climático.
Las plantas eléctricas de gas natural proveen un respaldo energético vital a las energías renovables ya que pueden aumentar o disminuir rápidamente su producción para compensar estas fluctuaciones, garantizando así un suministro eléctrico de bajo costo, bajas emisiones, constante y confiable.
- El respaldo energético actual del SEN con plantas térmicas que consumen los caros diésel y búnker importados no es suficiente
La generación térmica en el país ha aumentado en los últimos años. Un artículo titulado “Costa Rica agrava dependencia del diésel y búnker para producir electricidad”, publicado por el periódico La Nación, mostró los datos de esta situación:
- “Este 2024 la generación con base en plantas de hidrocarburos se disparó al 16,4% en enero, al 15,4% en febrero y al 19,7% en marzo con respecto al total que aportan otras fuentes de energía como las hidroeléctricas, geotérmicas, eólicas y solares”.
Como la generación térmica nacional con los caros diésel y búnker importados no es suficiente, el ICE ha tenido que aumentar significativamente las importaciones de electricidad de origen térmico del Mercado Eléctrico Regional (MER) a un alto costo para compensar la disminución de la generación hidroeléctrica durante la estación seca, cuando los caudales de los ríos bajan significativamente.
El país debe salirse de la generación térmica con búnker y diésel en las plantas propias, del alquiler de plantas térmicas del diésel y de las crecientes importaciones de electricidad de origen térmico del MER tienen un altísimo costo.
En el mes de abril del 2024 escribí los siguientes dos artículos con datos que revelaban la falta de suficiente respaldo energético del SEN y los riesgos que esta situación tenía para la seguridad del suministro eléctrico del país:
- “Revisión del respaldo energético que da seguridad energética al Sistema Eléctrico Nacional (SEN)”.
- “Revisión de la composición de las fuentes de energía de respaldo que dan la seguridad energética al Sistema Eléctrico Nacional (SEN)”.
Para fortalecer el insuficiente respaldo energético de las plantas térmicas propias del ICE, esta institución ha tenido que alquilar plantas térmicas de diésel.
Si hay insuficiencia en el respaldo energético con la capacidad actual de renovables instalada en el SEN, esta insuficiencia crecerá con la expansión de la capacidad de energías renovables que se dará en el futuro y que requerirán de respaldo energético.
Para cerrar la brecha de la insuficiencia actual, el ICE ha estado alquilando plantas térmicas de diésel porque las plantas propias de búnker y de diésel ya no son suficientes para proveer el necesario respaldo energético que el SEN necesita.
Con respecto a la necesidad de alquilar de plantas térmicas del caro diésel importado, el ICE ha manifestado lo siguiente:
- “Estamos creciendo en plantas de recursos renovables, pero esas instalaciones necesitan energía firme para cuando no sople el viento o no salga el sol”.
- “La dependencia de las plantas hidroeléctricas en la matriz energética de nuestro país es un hecho real, así como es impredecible su vulnerabilidad frente a fenómenos climatológicos que implican un alto grado de incertidumbre, asociado al comportamiento climático global”.
- Hay que “… aumentar la capacidad instalada del respaldo”.
- Estas plantas térmicas de diésel alquiladas “serán utilizadas para garantizar la integración sostenible de recursos renovables como el viento y el sol”.
Al comunicar públicamente la decisión de alquilar de urgencia plantas de diésel, el ICE también señaló lo siguiente:
- “De no gestionarse esta contratación, el ICE no tendría el respaldo energético requerido para hacerle frente a los veranos del 2024, 2025 y 2026″.
El alquiler de plantas térmicas de diésel no solamente encarece aún más el necesario respaldo energético de energía firme de origen térmico.
Ante la insuficiencia del respaldo energético actual del SEN con plantas térmicas propias, el ICE anunció el año pasado que planea construir una gran planta térmica.
En relación con este tema, un artículo del año pasado titulado “ICE planea construir planta térmica con una capacidad de 350 megavatios en Limón en los próximos años”, publicado por el Semanario Universidad, replicó las manifestaciones de esta institución ante la Comisión Especial del Sector Energético Nacional de la Asamblea Legislativa:
- “La institución visualiza en su plan de expansión incorporar una planta térmica con una capacidad de alrededor de 350 megavatios, que se ubicaría en Limón”.
- “El fin es darle estabilidad al sistema ante la incorporación de energía variable, como la solar y eólica, y satisfacer la demanda creciente de electricidad”.
Todo esto muestra la necesidad ineludible de tener un mayor respaldo de energía firme para apoyar el desarrollo futuro de las energías renovables que tendrá el SEN, tanto las intermitentes (como la solar y la eólica) como las que son altamente dependientes de las variaciones del clima (tales como la hidroeléctrica, cuya producción de electricidad está siendo fuertemente afectada por el cambio climático).
Un respaldo energético insuficiente en un sistema eléctrico crea una alta vulnerabilidad de seguridad energética en el suministro eléctrico (riesgos de apagones, etc.), altos costos y una barrera para lograr una mayor incorporación y utilización de las fuentes renovables de energía.
Un respaldo energético suficiente, pero de alto costo (como el que se tiene en Costa Rica con las plantas térmicas de búnker y diésel importados), encarece la electricidad y disminuye las ventajas de las fuentes renovables de bajo costo, que son casualmente las intermitentes (particularmente la solar y la eólica).
- Los costos más bajos del gas natural se reflejan en los precios de compra
Debido a su bajo costo, bajas emisiones y alta seguridad energética, el gas natural es la fuente de energía predilecta en el mundo para suministrar el respaldo energético de los sistemas energéticos en el mundo.
Los precios mayoristas abajo el viernes pasado en los EE. UU. muestran claramente la enorme ventaja competitiva en costos que tiene el gas natural sobre el búnker y el diésel:
- Gas Natural: $15,08/barril equivalente de petróleo (BEP)
- Diésel: $96,47/barril
$81.39/barril más caro que el gas natural (6,4 veces más caro)
- Búnker: $97,07/barril
$81.99/barril más caro que el gas natural (6,4 veces más caro)
- Conclusiones
Las crecientes necesidades de respaldo energético del SEN es una necesidad técnica para asegurar la estabilidad del sistema y la confiabilidad del suministro eléctrico del país, dadas las características variables e impredecibles de la producción de electricidad de las diversas energías renovables.
Ante esta situación, se deben realizar cambios en la política energética, con el fin de que se utilice el gas natural (eventualmente de origen nacional) para el respaldo energético del SEN, en lugar del diésel y búnker importados, que son muy caros, generan más emisiones al ambiente y tienen una seguridad energética más baja.
La evidencia en el mundo ha demostrado que la combinación de las fuentes renovables de energía con respaldo energético de gas natural es la opción preferida por las grandes ventajas económicas, técnicas y ambientales que tiene.
Las plantas eléctricas de gas natural tienen una capacidad operativa muy flexible para aumentar o disminuir rápidamente su producción de electricidad para compensar en todo momento las variaciones y las fluctuaciones de las energías renovables, lo cual genera un efecto de equilibrio que permite una mayor penetración de las energías renovables en los sistemas eléctricos y mantiene la estabilidad del sistema.
Los países en el mundo han venido buscando la independencia y la abundancia energética nacional porque la energía nacional (incluyendo el gas natural) es de menor costo y permite tener un mayor control sobre el impacto determinante que tiene la energía en la economía y, al no tener que depender de la problemática interna y externa de otros países, permiten también fortalecer el desarrollo económico y social y garantizar la calidad de vida y el bienestar de los habitantes con mayor certeza.
Su política energética busca aislar su sistema energético de los vaivenes y la incertidumbre de lo que ocurra en otros países, por lo que la producción nacional de energía se está priorizando sobre las importaciones energéticas y se ha convertido en un objetivo nacional superior.
Se tiene claro que la energía de origen nacional es más difícil que sea alterada por eventos externos (en términos de la volatilidad de los precios, seguridad de suministro, etc.).
Adicionalmente, la preferencia hacia una eventual producción nacional de energía, como el gas natural, tiene enormes ventajas, ya que no solamente posee costos mucho más bajos, mayor seguridad energética y mayor sostenibilidad (económica, social y ambiental) que los caros derivados de petróleo importados, sino que además genera un fuerte aumento en la riqueza del país.
Este aumento de la riqueza nacional provoca, entre muchas otras cosas, un aumento muy significativo en los ingresos fiscales y no fiscales, el PIB, las exportaciones y la creación de empleo directo e indirecto bien remunerado, lo que fortalecería desarrollo económico y social.
Mientras que los países en el mundo se buscan diversificar la matriz energética con nuevas y mejores fuentes de energía (como el gas natural) que reduzcan los costos y las emisiones al ambiente y aumenten su seguridad energética, en Costa Rica ha venido ocurriendo lo contrario.
Llama la atención que los consumidores (individuales y empresariales) que, siendo los principales beneficiados de tener una energía mejor y más barata, no actúen en este campo para que se logren reducir los costos del respaldo energético del SEN, entre muchos otros beneficios adicionales, como el aumento de la seguridad energética, la sostenibilidad (económica, social y ambiental) y la riqueza nacional que potencia el desarrollo nacional.


































