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Lunes 6 Febrero, 2012

Educación, crecimiento y justicia social

El modelo de incentivos a la exportación con su propio éxito genera costos crecientes y dificultades, cada vez mayores, para mantener la inversión pública en infraestructura (capital físico), educación (capital humano) y los programas sociales y de cambio institucional necesarios para aumentar la productividad, fortalecer la paz y la justicia social.
Los aportes a nuestro crecimiento han venido principalmente del aumento del capital y de las unidades básicas de trabajo, y no del capital humano ni de la productividad total de los factores (cambios tecnológicos, institucionales y de la estructura social).
En este contexto, es de particular gravedad que la calidad de la educación pública ya no sea suficiente para dotar a la mayoría de nuestros jóvenes del conocimiento y las destrezas necesarias para enfrentar productivamente las circunstancias actuales de Costa Rica, para generar eficiencia, mayor justicia social y ser instrumento de movilidad social.
En la baja relevancia del crecimiento del capital humano como factor de crecimiento económico influyen notablemente los retrocesos en cobertura y calidad de la educación secundaria, originados los primeros por la crisis 1980-1984 y los segundos por el “facilitalismo” que se había introducido desde años atrás en programas y métodos de enseñanza (la cultura del pobrecito).

La inmigración de trabajadores, en su mayoría poco calificados, ha sido también determinante de la estructura por conocimientos de nuestra actual fuerza laboral.
La crisis del sistema de sustitución de importaciones prácticamente no afectó las condiciones de la educación universitaria, pero sí afectó muy sensiblemente la secundaria. De 1980 a 1985 la matrícula en números totales en secundaria cayó casi un 20% y la de las universidades públicas aumentó un 4,5%. Fue en 1995 que se recuperó la cobertura en secundaria que teníamos en 1982 y no hemos vuelto al número de días lectivos anuales que se impartían al inicio de los ochenta.
Los cambios que se inician con fuerza para aumentar la escolaridad a mediados de los noventa no se reflejan sino poco a poco en la estructura de los trabajadores.
Para 2002 aún era inferior al dato del censo de 1984 el porcentaje de la población económicamente activa que había terminado la secundaria (1984, 12,2%; 2001, 11,1%).
Para considerar el capital humano es necesario tomar en cuenta la calidad de la educación.
La OCDE realiza una evaluación en sus países miembros y en aquellos que lo soliciten, sobre la educación recibida por jóvenes de 15 años.
Hace pocas semanas, por primera vez, tuvimos un resultado para Costa Rica, que compara nuestra situación respecto a 84 naciones en lectura, matemáticas y ciencia con datos de 2009.
Los resultados son menos buenos en ciencia que en lectura y peores en matemáticas, y tenemos mucho menores niveles de participación en los niveles más altos de las pruebas.
La calidad de nuestra educación no está preparando a los jóvenes para ser parte de una producción que requiere ser cada vez más eficiente; y si continúan las diferencias entre la enseñanza pública gratuita y la privada costosa, estaremos contribuyendo a aumentar la desigualdad.

Miguel Angel Rodríguez E
Ex Presidente de la República
Ex Secretario General de la OEA