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Democracia boliviana cumple 25 años

Persisten problemas de pobreza en gran parte de la población

La Paz
EFE

Bolivia celebra hoy miércoles 25 años de una de las democracias más inestables e imperfectas de América Latina, aunque mejor que las innumerables dictaduras militares de sus 182 años de historia, aseguran sus políticos y certifican estudios internacionales.
Una democracia que en ese tiempo ha tenido diez gobiernos, seis en lo que va de siglo, y que no ha impedido que Bolivia siga siendo el país más pobre de Iberoamérica, con dos tercios de sus diez millones de habitantes viviendo con menos de dos dólares por día.
Según organismos internacionales, la mitad de los niños sufre desnutrición crónica que les hará intelectualmente inhábiles cuando sean adultos, mientras tres millones de jóvenes han tenido que emigrar a España, Argentina, Estados Unidos, Brasil y otros países por la falta de trabajo y esperanzas.
Un estudio de la Fundación Konrad Adenauer otorga a Bolivia el lugar 14 entre 18 países hispanoamericanos, con 3,3 puntos, en un escalafón de desarrollo democrático e institucional en el que son líderes Chile (10,4) y Costa Rica (9,7) y últimos Nicaragua (2,7) y Venezuela (2,8).
El primero que recrimina las fallas de la democracia es el actual presidente, Evo Morales, que llegó al poder con sus normas, pero la tacha de “neoliberal” y “excluyente” y quiere cambiarla por un régimen comunitario, aunque con una “revolución democrática”.
Su proyecto de cambio se centra en la Asamblea Constituyente elegida en 2006, aunque en 14 meses de deliberaciones ha sido incapaz de consensuar un solo artículo de la nueva carta magna.
Para Víctor Hugo Cárdenas, ex vicepresidente y primer indígena que llegó a esa posición (1993-97), las “grandes manchas” de estos 25 años son “los casos de corrupción, las perdidas de vidas por problemas sociales y el narcotráfico”.
Cárdenas enumeró a Efe, entre los problemas, “la falta de una elite con una consistente cultura democrática, la falta de una ampliación a otras elites sociales, la falta de partidos políticos democratizados y las dificultades económicas, porque Bolivia es un país de pocos ingresos y una tasa de ahorro interna baja”.
Sobre los avances, el ex vicepresidente destaca “la progresiva institucionalidad pública”, con el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, la autonomía de Banco Central y la independencia de la Corte Electoral.
También alaba la descentralización política, fiscal y financiera, el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas, la sucesión de elecciones en las que puede ganar la oposición y la legalización de organizaciones campesinas, indígenas y mineras.
“Lo que hoy vive Bolivia es el efecto de estos 25 años. Veo muchas dificultades, pero soy optimista. En el futuro inmediato la democracia va a recuperar su fortaleza”, concluyó.
El principal líder de la oposición de derecha, el ex presidente Jorge Quiroga (2001-02), afirma que en democracia “se ha ampliado enormemente la inclusión en lo que concierne a derechos civiles y políticos”, como demuestra que las mujeres son ahora un tercio de los legisladores y la mitad de los constituyentes.
También destacó que “los municipios rurales, aimaras y quechuas que tienen más pobreza reciben diez o doce veces más por habitante que los municipios citadinos donde está afincada más la población mestiza” desde antes de que Morales llegara al poder.
Pero Quiroga reconoce que “la tarea de generar equidad económica, dar las mismas oportunidades de empleo, vivienda, bienestar y progreso para grupos marginales, es una asignatura pendiente”.
“La prueba más lacerante de esa asignatura pendiente la hemos visto el último año y medio, cuando casi 300 mil compatriotas de clase media y media baja se han ido a España a buscar la esperanza, el empleo y el futuro que no están encontrando acá”.
El constituyente Guillermo Richter, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, derecha), comentó igualmente a Efe que “mientras no se resuelva la inequidad social, siempre será una democracia imperfecta”.
El sistema democrático “se ha asentado con bastante consistencia en lo político y en el reconocimiento de su valor histórico. Su talón de aquiles es lo social”, agregó.
Los partidos, según Richter, “no han podido crear políticas económicas adecuadas para mejorar el país. El partido que lo haga podrá consolidar un liderazgo de mucho tiempo”.
Para el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, la democracia no está consolidada porque falta eliminar la corrupción, la impunidad y las asimetrías sociales, pero reconoció que el 10 de octubre de 1982 el presidente Hernán Siles Zuazo inauguró el período más largo de vigencia de la voluntad de las urnas.
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