Una guía para entender las diferencias clave entre los marcos contables y cómo elegir el más adecuado según las características y necesidades de su empresa.
A nivel global, existen diversos marcos de información financiera utilizados para la preparación de estados financieros. Entre los más reconocidos se encuentran los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (US GAAP) y las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), tanto en su versión completa (NIIF Plenas) como en su versión simplificada para Pequeñas y Medianas Entidades (NIIF para PYMEs).
En Costa Rica, el Colegio de Contadores Públicos ha adoptado oficialmente ambas versiones de las NIIF (Plenas y PYMEs) como marcos contables aceptables para la elaboración de información financiera.
¿Qué versión aplicar?
Seleccionar la versión adecuada de las NIIF no es una tarea sencilla. Requiere un análisis detallado de la estructura financiera, operativa y estratégica de cada empresa.
Existen situaciones en las que es obligatorio aplicar NIIF Plenas, como por ejemplo:
- Cuando la empresa emite valores en mercados públicos.
- Cuando existe una obligación legal expresa de presentar estados financieros bajo NIIF Plenas.
En los últimos años existe una tendencia a utilizar las NIIF para PYMEs sin embargo, existen ocasiones que en podría ser más viable utilizar las NIIF Plenas.
Esta decisión puede tener un impacto significativo en los resultados financieros reportados, por lo que se recomienda evaluar, norma por norma, el posible efecto sobre los estados financieros con el fin de determinar que marco de información financiera le conviene más a la compañía
A continuación, se presentan algunas diferencias clave que pueden influir en esta elección:
1. Amortización del Goodwill (Plusvalía)
- NIIF para PYMEs: La plusvalía debe amortizarse mensualmente, con una vida útil máxima de 10 años.
- NIIF Plenas: No se permite la amortización; en su lugar, se requiere realizar una prueba de deterioro anual.
Implicación: Una empresa que aplica NIIF para PYMEs podría ver reducidas sus utilidades periódicamente debido a la amortización de la plusvalía. En cambio, bajo NIIF Plenas, solo se reconoce deterioro si existen indicios, lo que puede suavizar el impacto en los resultados financieros.
2. Capitalización de Intereses
- NIIF Plenas: Los intereses relacionados con activos calificables (por ejemplo, proyectos en construcción) deben capitalizarse.
- NIIF para PYMEs: Los intereses se reconocen directamente como gasto.
Implicación: Para empresas desarrolladoras de proyectos, como condominios, capitalizar los intereses permite reflejar con mayor precisión el costo real de cada unidad habitacional. Bajo NIIF para PYMEs, al reconocer los intereses directamente al gasto se genera un reconocimiento anticipado de los intereses como gasto lo que puede afectar negativamente los resultados financieros (en NIIF Plenas los intereses se capitalizan al activo asociado y posteriormente son trasladados al costo de ventas).
3. Valoración de Propiedades de Inversión
- NIIF Plenas: Se permite elegir entre el modelo del costo y el modelo del valor razonable.
- NIIF para PYMEs: Las propiedades de inversión deben presentarse al valor razonable, siempre que este se pueda medir de forma fiable, sin costo o esfuerzo desproporcionado.
Implicación: Las variaciones en el valor razonable pueden generar volatilidad en los estados financieros bajo NIIF para PYMEs. En contraste, NIIF Plenas ofrecen mayor flexibilidad contable al permitir elegir tanto el método del costo como del valor razonable.
Conclusión
La decisión entre aplicar NIIF Plenas o NIIF para PYMEs debe basarse en las características particulares del negocio, su nivel de complejidad operativa, la naturaleza de sus activos y la utilidad que la información financiera tiene para los usuarios externos.
Un análisis técnico detallado, acompañado por la asesoría de profesionales en contabilidad, es esencial para garantizar que el marco contable seleccionado represente fielmente la situación financiera de la empresa y apoye su toma de decisiones estratégicas.
Jaikel Araya, Auditor de Grant Thornton





































