La marca personal… un concepto que está de moda, que se vende de mil maneras y que, nos guste o no, todos llevamos con nosotros. No es opcional: cada persona tiene una marca personal, porque no es más que la percepción que los demás tienen sobre mí.
Preguntale a un especialista en marketing digital y te dirá que se construye en redes sociales: en lo que dice tu perfil de LinkedIn, en lo que proyectas en Instagram o en el contenido que compartes en TikTok.
Un coach de liderazgo, en cambio, afirmará que tu marca personal está en cómo lideras, cómo te proyectas ante tu equipo y colegas.
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Un experto en desarrollo humano dirá que se trata de tu capacidad para generar resultados y aportar valor al negocio.
Todas esas respuestas son válidas. Pero la verdad es que la marca personal empieza en algo mucho más simple: la forma en que te comunicas con los demás.
Te comparto algunas preguntas para reflexionar:
¿Qué dice tu ropa sobre ti?
¿Cómo manejas tu lenguaje no verbal en una reunión?
¿Sacás el teléfono en medio de una conversación para responder “un mensaje urgente” y dejás de prestar atención?
¿Podés hacer una presentación que conecte, persuada e impacte a tu equipo o a tu jefatura?
Marca personal = comunicación
La marca personal empieza por ahí. Cuando conversamos con alguien y somos capaces de ponerle atención al 100%, de aplicar la escucha activa y la técnica del círculo de la comprensión. Cuando respetamos el tiempo de los demás y el nuestro propio, cuando aprendemos a comunicarnos mejor, a conectar más y a asegurarnos de que los mensajes claves que necesito transmitir lleguen a los interlocutores correctos de la manera correcta.
Sí, la marca personal tiene muchas dimensiones: desde cómo gestionás tus redes sociales hasta cómo diseñás tu currículum y te proyectás profesionalmente. Pero hay algo que solemos ignorar: la marca personal se construye a partir de percepciones, y esas percepciones generan reputación. Exactamente igual que ocurre con una empresa o una marca.
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Pensá en una marca de teléfonos inteligentes. Visualizá su logo. ¿Qué representa para vos? ¿Por qué esas percepciones te han llevado a elegirla una y otra vez? Esas percepciones crean reputación, la reputación influye sobre los comportamientos, y esos comportamientos generan resultados para el negocio: por ejemplo, comprar ese teléfono que de seguro llevás en el bolsillo o en el que estás leyendo esta columna ahora mismo.
Con nosotros pasa lo mismo. ¿Qué piensan las personas cuando me ven por primera vez? ¿Qué percepción se llevan después de conversar conmigo? ¿Qué emociones despierto? ¿Qué tan claro comunico? ¿Estoy construyendo la reputación que deseo?
La marca personal se define e inicia en cada interacción, en cada conversación. He visto colaboradores lograr grandes cosas porque se toman en serio cada espacio donde deben hablar, presentar o simplemente conversar. En esos espacios laborales empieza todo, son el primer canal de tu marca personal.
Recordá esto: siempre hay alguien observando lo que hacés y cómo lo hacés. Y ahí, en esos momentos, empieza a construirse tu marca personal. No los desaprovechés.





































