Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Abril, 2012



Todos intentamos ser algo y ninguno de nosotros quiere morir en el proceso.

Como ser… y no morir en el intento

“Cómo ser mujer y no morir en el intento” es el ingenioso título de una novela de Carmen Rico Godoy, escritora, periodista y feminista española, cuya adaptación fue llevada al cine bajo la dirección de Ana Belén.
“Ser o no ser” es un cuestionamiento perenne del ser humano que Shakespeare hizo famoso en boca de su célebre personaje, Hamlet.

¿Ser qué? ¡Cualquier cosa, por Dios! Todos intentamos ser algo y ninguno de nosotros quiere morir en el proceso.
Ser mujer u hombre es un reto. Las características que la sociedad nos impone para definir nuestra feminidad o masculinidad nos obligan a castrar muchos impulsos, a disimular muchas debilidades, a ocultar muchas emociones.
Ser extranjero, judío, musulmán o adúltera es motivo, en muchas sociedades, para ser borrado del mapa. Apedreado. Humillado.
Ser pobre o miserable en cualquier lugar, impide la supervivencia de cualquiera. Sobre todo de los más niños o los mayores. Si no es por hambre o salud, la violencia social arrasará con muchos de los que soporten esas circunstancias: algunos morirán en el intento.
Pongámonos livianos. Ser político y no morir en el intento. Es decir: tener el pellejo de un chancho, la falsedad de una hiena, la capacidad del camaleón para adaptarse a cualquier ambiente, la resignación del pez cuando es pescado… El político que sobrevive es un animal que (en el campo de la supervivencia) supera a cualquier ser humano que se dedique a otro oficio.
Sigamos. Ser artista, en cualquiera de sus expresiones, es complicado: uno puede morir (no digamos de hambre) pero definitivamente de angustia. En el intento de la creación muchos “mueren” y en su afán por existir la mayoría se ahoga.
Muchos de los que intentan ser algo no sobreviven; no siempre mueren, a veces solo deben encontrar otro sentido a sus vidas. La resignación, la aceptación de una realidad contra la que no se puede combatir, nos permite sobrevivir aunque debamos renunciar a nuestra esencia.
Hay algunos intentos que son en verdad dolorosos: para los gais y lesbianas el asunto puede llegar a ser de vida o muerte. Vergonzosa historia la del joven homosexual chileno que agonizó durante tres semanas, luego de ser golpeado y torturado por un grupo de… sicópatas. Fueron definidos como neonazis, pero para mí son delincuentes. El muchacho no sobrevivió a la golpiza: murió intentando ser libre y consecuente. Todos debemos estar de luto por la horrible experiencia de alguien que murió simplemente intentando ser.

Claudia Barrionuevo
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