Alberto Cañas

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Miércoles 25 Agosto, 2010


Chisporroteos


Parece que por fin Dios nos vio con ojos de misericordia, y la Asamblea Legislativa no comprará como sede un edificio privado de oficinas, como viene siendo la costumbre, que ya se me estaba haciendo sospechosa, de las instituciones nacionales.
Cualquiera, no digamos con cuatro dedos de frente pues dos bastarían, puede haberse dado cuenta de que San José amenaza convertirse en una fea urbe de rascacielos como Panamá sin que se sepa quien se va a instalar allí... salvo que aparezca alguna institución pública benefactora que se haga cargo de ellos. (Recomiendo leer publicaciones recientes sobre edificios vacíos en Guanacaste). Con esta costumbre, que ya es costumbre y casi vicio, lo que se ha conseguido (a más de salvar alguna inversión imprudente) es que las instituciones públicas terminen alojadas en construcciones que no fueron diseñadas para ellas, aunque, como fue el caso del ICE, tenían el terreno y el proyecto para su propio edificio cercano al que conocemos en Sabana norte. Pero pareciera que por fin, cuando se trató de la Asamblea Legislativa, el país dijo “basta” y el presidente de la Asamblea, don Luis Gerardo Villanueva, entendió el mensaje.
Hace décadas se sabe que la zona este de la capital, desde los alrededores del Parque Nacional y luego hacia el sur, está entendida como la sede de un gran centro cívico. Es cierto que la Casa Presidencial se fue de allí porque el tugurio que pasaba por tal se cayó, pero allí están la Asamblea, el Tribunal Supremo de Elecciones, la Biblioteca Nacional, los Ministerios de Relaciones Exteriores y Cultura y la Corte Suprema de Justicia. La Asamblea Legislativa es propietaria de una hermosa manzana al costado sur del Parque, el viejo Colegio de Sion que se está cayendo y sólo necesita que alguien le estornude cerca.
Lo que procede es abrir a concurso el edificio o capitolio (palacio que en algunos países alberga los órganos legislativos del Estado, según el diccionario) que se ha de construir allí. Y por supuesto, olvidar la tontería de construir la Casa Presidencial en el trasero de la Asamblea (devolver la placa que pusieron allí y se la llevaron), y hacerla en el extremo este del Parque como se viene diciendo hace años. En todo caso, cuando la Asamblea quede construida, será cuestión también de que, provisionalmente, la Presidencia de la República pueda instalarse donde está hoy la Asamblea (edificio que fue construido con ese propósito), y la residencia presidencial en el Castillo Azul, donde ya estuvo de 1914 a 1920.
Se habla de que también en la manzana al este de la del Sion podría construirse un edificio de oficinas legislativas, ya que el capitolio central probablemente albergaría solo a los diputados.
De paso, y se lo sugiero respetuosamente pero con muchas ganas al Alcalde de San José, podríamos ir eliminando esos letreritos humillantes que dicen National Park y National Library. Entiendo que este último es muy necesario dada la cantidad enorme de turistas que viene a Costa Rica a leer y no a procurarse muchachas menores de edad, pero así y todo, es humillante colocar letreros como esos en un idioma extranjero. Si alguien quiere organizar un grupo que los destruya una noche, que me avise y quien quita que me una al grupo.

Alberto F. Cañas
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