C.E.R.R.A.R. o R.E.F.O.R.M.A.R.
Esperemos que la iniciativa de Solís logre discusión del tema, lo que no pudo Mario Redondo (ADC) con su Comisión de ...
Esperemos que la iniciativa de Solís logre discusión del tema, lo que no pudo Mario Redondo (ADC) con su Comisión de Reforma del Estado, sin grandes resultados
Muchos intentos de reformar el Estado fracasan porque son planteados desde la perspectiva de cerrar instituciones y despidos masivos. Todo en la vida debe tener fondo y forma, desde conquistar el amor de una dama hasta conquistar el aprecio del electorado. Una estrategia no puede estar ayuna de tácticas.
La reciente propuesta del diputado Ottón Solís padece ese “pecado original”: su nombre es C.E.R.R.A.R. y habla de despidos, suscribe así la lucha encarnizada y revanchista contra el empleado público. Acrónimo que viene de: Cerrar instituciones, Eliminar duplicidades, Reunificar funciones, Redefinir rectorías, Ahorrar recursos y Reducir pobreza.
Una buena propuesta de arquitectura del Estado se llamaría R.E.F.O.R.M.A.R., que para continuar con el juego de palabras sería: Reactivar el Éxito, Fortalecer y Ordenar los Recursos, Modernizar y Actualizar la República, así, en positivo, más propio para una “venta” exitosa de cara al futuro.
Por el fondo la iniciativa tiene errores sustanciales. Las instituciones descentralizadas son más agiles y eficaces que los ministerios al recibir recursos directamente de impuestos y venta de servicios. Su constitucional autonomía administrativa permite que su presupuesto sea avalado por la Contraloría, no requiere pasar por la Asamblea Legislativa.
El INVU fue y podría continuar siendo exitoso, el populismo generado alrededor del Ministerio de la Vivienda lo debilitó. El MIVAH es un Ministerio “sin cartera” y sin ley orgánica, es fácil eliminarlo. El IMAS se creó en 1971 para una coyuntura, pasaron décadas y aún existe. Llevar el INDER al Ministerio de Agricultura es pasarlo a la modorra y la falta de pericia de ese Ministerio, que tan abandonado tiene al agro costarricense.
El guevarismo-libertario promueve reducir el Estado sin ton ni son, gustan de un Estado flaco y sin músculo político. Que es tan inoportuno como caer en la apatía del Frente Amplio o del PAC que degustan un Estado “gordo” e inútil, acaparador de las iniciativas privadas hasta llevarlas a la inoperancia.
Esperemos que la iniciativa de Solís logre discusión del tema, lo que no pudo Mario Redondo (ADC) con su Comisión de Reforma del Estado, sin grandes resultados. Urge una nueva arquitectura de Estado, pero la lucha no es por un Estado gordo o flaco. No solo con C.E.R.R.A.R. y despedir empleados públicos se logra R.E.F.O.R.M.A.R.
Un nuevo ministerio acentuaría la cantidad de sillas y “sombreros” en el Consejo de Gobierno. Comprobado está que los ministerios no son buenos hacedores. Deben ser instancias de dirección superior y generadoras de políticas públicas, con ministros rectores respetados por las instituciones autónomas constitucionalmente sujetas al Poder Ejecutivo en lo político (Art.188). Por ahora el Ministerio de Asistencia Social (MAS) sería un IMAS grandotote, con un proyecto de ley que se pierde en asuntos propios de un reglamento.
Eliminar duplicidades, gastos administrativos y burocracia es reforma administrativa, una reforma de Estado es mucho más profunda, es la arquitectura organizativa de una época. Utilizando la fina y certera prosa del poeta Octavio Paz la arquitectura “es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones...”.
Claudio Alpízar Otoya, Politólogo