Cambiemos malas costumbres
Se han iniciado capacitaciones para motivar al sector hotelero a mejorar el grado de eficiencia para reducir costos operativos de electricidad, ...
Se han iniciado capacitaciones para motivar al sector hotelero a mejorar el grado de eficiencia para reducir costos operativos de electricidad, gas y agua. Es un ejemplo a seguir. Si actuamos todos, el problema tendrá solución
El sector privado ha dado inicio a unas capacitaciones que, de igual forma, deberían producirse en todo el país a nivel de entidades públicas, empresas, centros educativos, centros comunales, municipios, sindicatos, asociaciones solidaristas, cooperativas y cualquier otro tipo de organización como por ejemplo las religiosas.
Se ha iniciado ya este tipo de formación para motivar al sector hotelero a mejorar el grado de eficiencia para reducir costos operativos de electricidad, gas y agua, tal como lo informa este medio el viernes anterior.
Esta buena medida —tendiente a cambiar no solo una cultura de alto consumo de estos elementos sino de desperdicio en muchos casos— debería ser emulada y no esperar que sea el Gobierno el que se ocupe.
La responsabilidad de ser mejores consumidores de electricidad, gas y agua es de cada costarricense y debemos organizarnos y buscar a los grupos que ya lo han hecho para capacitar y concientizar sobre el tema.
Al Gobierno le corresponderá tomar las medidas que considere pertinentes para que la población cuente con electricidad, agua y gas suficientes y al mejor precio posible. Pero esto deberá acompañarse con un cambio en la cultura porque tenemos malos hábitos en ese sentido, salvo pocas excepciones.
En particular en el sector hotelero, las medidas iniciadas pueden dar muy buenos resultados, porque además del ahorro, atraerán a más turistas que, con un alto nivel de conciencia sobre el tema, buscan ahora alojamientos que cuiden el consumo de los citados elementos.
El resto de la industria y el comercio en el país debería tomar las mismas medidas y los consumidores apreciar ese plus en lo que adquirimos ya que el ahorro de electricidad y agua nos beneficia a todos.
La inversión realizada en bajar esos consumos traerá beneficios económicos y ambientales.
Cada quien deberá revisar los hábitos en su hogar o lugar de trabajo, porque aún vemos como se lavan aceras con mangueras de derrochan agua potable en tareas que pueden hacerse de otro modo y luces exteriores que permanecen encendidas durante el día.
No podemos ya continuar con hábitos nacidos de una época en que se nos decía que el agua era un recurso inagotable y no se formaba conciencia incluso sobre los costos de almacenarla adecuadamente y distribuirla a la población.
Si actuamos todos, el problema tendrá solución.